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PROCESO DE CONCENTRACIÓN BANCARIA

Alfonso Escámez el último de los grandes

"Por fin he encontrado a mi hombre" le confesó un día Ignacio Villalonga, presidente del Banco Central, a un amigo. Corrían los años cincuenta y Víllalonga se refería a un chico joven llamado Alfonso Escámez. Ese descubrimiento iba a ser más importante de lo que parecía. Ignacio Villalonga aún no sabía que había encontrado a su sucesor.Alfonso Escámez, nacido en Águilas (Murcia) en 1915, empezó como botones en el Banco Internacional del Comercio y la Industria. La casualidad, Dios o la suerte quisieron que en 1941 la entidad donde trabajaba, que entonces presidía Ildefonso Fierro, fuera absorbida por el Central de Ignacio Villalonga. A partir de ese momento empezó la ascensión a la cima. Puesto a puesto, Escámez fue subiendo la montaña bancaria: director regional de Aragón, director de la oficina de Madrid, director del servicio extranjero, subdirector general y, en 1962, director general.

Pero parecía que le estaba vedada la presidencia. Ignacio Villalonga, el banquero por excelencia de los años cuarenta y cincuenta, tenía la ilusión de dar la alternativa a su hijo. Pero diversos problemas financieros incapacitaron tanto a su hijo como a su yerno para sucederle. Cuatro años antes de su muerte, Ignacio Víllalonga sufrió una trombosis, que le impidió ejercer el control directo del banco. Escámez tomó las riendas y se convirtió en el árbitro de la transición. Cuando Villalonga murió, en 1973, Escámez ya no tenía rivales.

El 'pacto de los Alfonsos'

Uno de los momentos más felices de su carrera se produjo en diciembre de 1977. Un acuerdo entre caballeros, el denominado "pacto de los Alfonsos" llevó a su entidad al primer puesto del ranking. El compromiso de Alfonso Escámez y Alfonso Fierro supuso la fusión de sus respectivos bancos, el Central y el Ibérico. El liderazgo del Central duró poco, ya que unos meses después el Banesto le desbancó. También en 1977, Escámez fue nombrado senador por decisión real.Ahora Escámez preside un grupo que engloba a diversos bancos: Granada, Internacional de Comercio, de Crédito e Inversiones, de Fomento, de Valencia... En el área de los seguros, el Central cuenta con su propia compañía, el Banco Vitalicio. Y también las empresas industriales tienen un papel importante en el balance de la entidad. Entre ellas se cuentan Dragados y Construcciones y la Compañía Española de Petróleos, SA (Cepsa). El Central también cuenta con participaciones en firmas de menor tamaño y escasa rentabilidad, como Andaluza de Piritas, en la que, según la memoria de 1986, el Central ya ha amortizado el 99% del capital.

Alfonso Escámez es el ejemplo tópico del seymade man. Empezó desde abajo y, como en cualquier sueño americano, consiguió llegar a la cima. Lleva en ella catorce años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de noviembre de 1987