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La prisión de mujeres, de Yeserías será sustituida por un nuevo centro penitenciario en Soto del Real

La región de Madrid contará en tres años con cuatro nuevas prisiones, con el fin de evitar situaciones de hacinamiento como las de Carabanchel o Yeserías, que están al doble de su capacidad. Yeserías dejará paso a una nueva cárcel de mujeres en Soto del Real, a 40 kilómetros de Madrid, pese a la oposición municipal. La población reclusa de la región supera los 4.500 internos, mientras que la capacidad real de las 10 cárceles existentes es de 3.100 plazas.

Las dos principales cárceles de la región se hallan totalmente desbordadas. El centro de preventivos Madrid-1, en Carabanchel, está al doble de su capacidad real, con 2.352 presos. La situación no es mucho mejor en la cárcel de mujeres de Yeserías, que acoge a 400 reclusas, frente a las 200 para las que está preparada.El ministro de Justicia, Fernando Ledesma, explicó ayer en conferencia de prensa su intención de descongestionar Carabanchel y construir una nueva cárcel de mujeres que sustuirá a Yeserías. Este centro, enclavado cerca del río Manzanares, plantea graves problemas por la falta de espacio y por su enclave en pleno casco urbano de la ciudad.

La construcción de cuatro nuevas prisiones pretende ofrecer un total de 1.900 plazas dentro de tres años, con lo que se espera paliar a medio plazo la situación actual de hacinamiento. Estas plazas se repartirán entre dos centros de preventivos (1.400 reclusos), una nueva cárcel de mujeres (400 internas) y una cárcel en régimen abierto (100 presos). El presupuesto para estas obras supera los 8.000 millones de pesetas.

Entre Pinto y Valdemoro

La cárcel de mujeres se construirá en Soto del Real, 40 kilómetros al norte de Madrid, mientras que uno de los centros de reclusos preventivos se edificará entre Pinto y Valdemoro, en el término municipal de esta última localidad, a 25 kilómetros de la capital. Para la ubicación de los otros dos centros, aún no decidida, se barajan los nombres de Navalcarnero -para el segundo centro de preventivos- y los del distrito madrileño de Vallecas y Arganda del Rey (para la prisión en régimen abierto).

La construcción de nuevas cárceles ya ha comenzado a levantar ampollas en los municipios afectados. El alcalde de Soto del Real, Domingo Navarro, del Centro Demócratico y Social, ha expresado su oposición al proyecto de levantar la nueva cárcel de mujeres en un vértice de su municipio.

El alcalde, que gobierna en coalición con el PSOE, afirma que el pueblo -2.000 habitantes- está mayoritariamente en contra del proyecto, "como lo demuestran las dos manifestaciones multitudinarias celebradas hasta la fecha". Navarro añade que el emplazamiento de la prisión se ha hecho "de espaldas al Ayuntamiento y sin contar con nosotros en ningún momento".

Según Javier Ruiz Paredes, concejal de Urbanismo de la localidad, "la construcción de la cárcel supone un grave impacto ambiental por su proximidad al parque regional del Manzanares, y choca con el destino previsto para la finca: su explotación para usos ganaderos". "La prisión", señaló, "tendría unas consecuencias negativas en el abastecimiento de agua de la localidad y otros servicios".

Por su parte, el presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, declaró ayer: "Puede ser que algún municipio no quiera una cárcel en su término municipal. Eso no es noticia; es insolidaridad". Leguina afirmó que la ubicación de las prisiones se ha decidido siguiendo los criterios de fácil accesibilidad y de proximidad a núcleos urbanos.

Fernando Ledesma señaló que los 13 centros penitenciarios que existirán en 1991 serán suficientes para acoger a la población reclusa madrileña. "Si se superan las previsiones", añadió, "los internos sobrantes podrán ir a parar a las nuevas cárceles de Ávila, Segovia y Alcázar de San Juan".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de noviembre de 1987

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