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La banca extranjera pide contrapartidas a las eléctricas a cambio de financiación

La banca extranjera, que durante el primer semestre de este año ha tratado de evitar cualquier compromiso de financiación a las compañías eléctricas hasta que no se viera una cierta luz en lo que se refiere a la solución al caso FECSA, está abriendo formalmente la obtención de recursos para estas sociedades y empieza a plantear, como contrapartida y ante la ausencia de la banca nacional, una participación en el negocio bancario de la actividad de las compañías eléctricas. Salidas al mercado suizo, intentos de volver al euromercado y la primera emisión de obligaciones en pesetas parecen marcar el intento de volver a la normalidad en el sector eléctrico.

La financiación al sector eléctrico por parte de los bancos, nacionales y extranjeros, está desbloqueándose de forma lenta en las últimas semanas y, según reconoce la mayor parte de los expertos del sector, quienes parecen más dispuestos a volver a una situación normal son los bancos extranjeros. De hecho, algunas instituciones extranjeras que han tenido un riesgo relativamente elevado con el sector eléctrico, y que están dispuestas a mantenerlo e incluso aumentarlo, plantean ante las compañías eléctricas y la Administración la necesidad de recibir otras contrapartidas a cambio de estos créditos, a la luz, sobre todo, de la pasividad que la banca nacional muestra en la financiación.Les bancos nacionales, tradicionales financiadores de las eléctricas, han recibido, al margen de los intereses de los créditos concedidos, otros ingresos producto del negocio bancario; las cuentas de impuestos, los depósitos y excedentes de tesorería son algunas de estas contrapartidas que algunas entidades extranjeras quieren empezar a compartir en función del volumen de riesgo que tienen con las sociedades. Queda todavía un trecho no demasiado grande por recorrer para solicitar una mayor presencia en el conjunto de la compañía que podría desembocar en algunos puestos de los consejos de administración. Estas peticiones no son mal vistas por la Administración, que vería en esta vía una forma de clarificación de las posiciones del sector financiero frente a las eléctricas y serviría para que se abra, siquiere ligeramente, la situación de olígopolio actual.

Estas peticiones están siendo acompañadas por un intento de volver a participar en el negocio de la financiación del sector eléctrico, a precios algo superiores a los que tenían lugar hace un año, mediante operaciones en su mayor parte bilaterales entre un banco y una eléctrica, y no de forma sindicada, como se hacía entonces.

Operaciones bilaterales

Las compañías, que durante el primer semestre tuvieron problemas de financiación que fueron solucionándose con la venta de activos financieros, con líneas a corto plazo y la utilización de las pólizas contratadas con anterioridad, empiezan a ver algunas posibilidades de salir a plazos más largos. Los bancos, como reconocen ellos mismos, prefieren por el momento prestar de forma individual y sin que se dé publicidad a estas operaciones.

En financiación en pesetas, Hidrola acaba de anunciar una emisión de obligaciones a largo plazo por valor de 30.000 millones de pesetas, al 13% de interés anual y una comisión para los cuatro bancos colocadores de tres puntos. Es un precio caro, pero es la primera salida hacia un mercado en el que tradicionalmente han estado muy activas las compañías.

En el terreno de la financiación exterior, las mayores posibilidades se encuentran en la actualidad en el mercado suizo, que tradicionalmente no tenía riesgo con las eléctricas españolas y que desde la primavera pasada ha estado parcialmente abierto a costa. de un precio más elevado. En la actualidad, Sevillana, Hidrola e Iberduero tienen operaciones por valor de 100-200 millones de francos suizos (entre 8.000 y 16.000 millones de pesetas).

Salida en dólares

Pero el mercado que ha estado cerrado desde la crisis de FECSA ha sido el euromercado y la posibilidad de endeudarse en dólares. Hidrola, de la mano de un banco de Estados Unidos, estudia en estas semanas la posibilidad de abrir una sindicación, por unos 200 millones de dólares (en torno a 25.000 millones de pesetas), que sería la primera y podría marcar el cambio de actitud.

Bancos de Estados Unidos con representación en España que tienen riesgo eléctrico, y que reaccionaron de forma muy dura ante la suspensión de FECSA, o que nunca han participado en operaciones hacia este sector, tratan en estas semanas de encontrar una vía por la que entrar a financiar al sector, tanto porque necesitan este negocio para su cuenta de resultados como porque estiman que puede ser rentable si se clarifica la situación global.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de octubre de 1987

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