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Fernando Fernández Martín

El presidente del Gobierno canario ha sido corredor de coches, campeón del mundo de radioaficionados, navegante, médico y sindicalista

El nuevo presidente del Gobierno canario, Fernando Fernández Martín, acaba de cumplir 44 años y hasta hoy ha sido un todoterreno: corredor de coches, campeón del mundo de radioaficionados, médico, viajero, sindicalista y político. Sería el perfecto self made man de película americana. Aunque pertenece a una familia que no pasó hambre durante la guerra, ha sido desde que se graduó, a los 21 años, autor de su propio destino, y su vida podría titularse Deprisa, deprisa. Hace cinco años ingresó en el CDS y es el único presidente de una comunidad autónoma por dicho partido.

No había votado por Suárez, según reconoce, hasta que ocurrió "lo del 23-F". Para el duque es "la gran esperanza" del CDS. Fernández Martín conserva un asombroso parecido con el rostro infantil del álbum familiar. Es goloso y no bebe sino agua. Llega a la presidencia de la segunda legislatura de esta autonomía con un gabinete de concentración de centro-derechanacionalista, apoyado en su compañero Kissinger, que es como apoda al vicepresidente Lorenzo Olarte, y queriendo ser un político diferente. Para empezar, se prestó días atrás a ser comentarista de un rally desde un helicóptero para una emisora de radio local, y ha anunciado que se rebajará el sueldo, que seguirá viviendo en su casa de siempre y que no tendrá necesidad de escolta.Los consejos disuasorios de su madre, doña Mina, no evitaron que se metiera en política. El día de su investidura, sin embargo, ella le felicitó. Fernández Martín fue líder de UGT en Sanidad y militó en el Partido de Acción Democrática, de Francisco Fernández Ordóñez.

Antes de suceder al socialista Jerónimo Saavedra al frente del Gobierno autonómico ya había dado casi la vuelta al mundo a vela, en avión o a través de las ondas hertzianas. Nació en La Palma, que es una isla viajera por excelencia y para muchos la "tercera vía" entre Tenerife y Gran Canaria. Cruzó en barco, con varios amigos, el Pacífico; atravesó el estrecho de Torres y puso su nombre como recuerdo en una lápida; navegó en canoa por los ríos Misisipí y Amazonas, y conoce con amplitud la geografía de África. Con todo, su mayor orgullo es haber estado más de una vez en cada uno de los 87 pueblos de las islas.

En Tenerife fundó el primer servicio de neurología de Canarias tras estudiar Medicina en Cádiz y Navarra y especializarse en Barcelona y París. Se casó a los 24 años y ha creado con su mujer, Elena, una familia numerosa de cuatro hijos. Cuando nació el primero, dejó el automovilismo al sufrir un accidente en el circuito del Jarama. Hoy colecciona coches en su garaje, aunque estos días se le ha visto coger la guagua (autobús) o el taxi. Según anunció, hará el mínimo uso del coche oficial.

Treinta años de comunicación por radio le han puesto en contacto con numerosas personalidades, entre ellas el rey Juan Carlos, también radioaficionado. Sus amigos, repartidos por los cinco continentes, le consideran una figura del medio tras acumular 12 campeonatos del mundo en esta faceta. Ahora se preguntan si el indicativo EA-8-AK se retira. La presidencia le ha puesto entre la espada y la pared. De todas, su peor decisión será abandonar la consulta y el hospital.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de agosto de 1987