Editorial necesario
Debo admitir que por una u otra razón EL PAÍS siempre vale el dinero que me cuesta y el esfuerzo de ir a comprarlo. No todos pueden decir lo mismo. El ejemplar del 14 de agosto es una prueba de ello. Me gustó muchísimo el editorial titulado Las prostitutas condenadas, entre otros.Hay varias cosas por las que siempre he lamentado que mi padre muriese tan pronto. Una es que nunca llegó a enterarse de la tan esperada muerte del dictador y otra que no pudo leer EL PAÍS. Los puntos de vista de ustedes en cuanto a la libertad de cada uno coinciden con los suyos, que en aquella época ya le dieron bastantes problemas. De todas formas, algo me dejó, sigo considerando más prostitución las declaraciones vendidas a una revistade La hija de una famosa contando cómo y en qué día coneibió a su hijo que la señora o el señor que por dinero o por gusto se dedica a hacer de sus propiedades carnales lo que quiere.
Vivimos en una sociedad para la que es muy necesaria editoriales como ése que comento. Mientras un embajador sea relevado de su cargo por presiones debidas a su deseo de divorciarse y la misma Iglesia que ejerce esas presiones continúe dándole la comunión a Pinochet, ustedes van a tener que seguir escribiendo como lo hacen, que yo continuaré yendo al quiosco con mis 60 pesetas. Ya que los demás no cumplen con su deber (cristiano en este caso y humano en el anterior), por lo menos nosotros sí.-
Tenerife.


























































