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Urralburu, derrotado definitivamente para la presidencia de Navarra

Gabriel Urralburu vio ayer derrotada definitivamente su candidatura a la presidencia del Gobierno de Navarra, al ser rechazada por cuarta vez consecutiva en la Cámara legislativa de esta comunidad autónoma. Al igual que en las tres anteriores ocasiones, Urralburu, presidente de la comunidad navarra en funciones y secretario general del Partido Socialista de Navarra (PSN-PSOE), recibió tan sólo los 15 votos favorables del Grupo Socialista, mientras que el resto del Parlamento (34 votos) votó en contra, desde Herri Batasuna hasta Alianza Popular, pasando por Unión del Pueblo Navarro (UPN), Eusko Alkartasuna, Unión Demócrata Foral (UDF), Euskadiko Ezkerra y CDS.El presidente del Parlamento, Javier Gomara, dispone a partir de ahora de un plazo de cinco días para consultar a los portavoces de los grupos parlamentarios y designar a un nuevo candidato a la presidencia, que en esta ocasión será, con toda probabilidad, Juan Cruz Alli, portavoz de Unión del Pueblo Navarro. El secretario de UPN, Rafael Gurrea, ha señalado que su partido presentó en la misma mañana de ayer la candidatura de Cruz Alli, informa Efe.

La UPN inició ayer contactos con Alianza Popular y UDF para intentar un acuerdo sobre el programa y configuración del hipotético futuro Gobierno, conversaciones en las que pretende incluir al CDS. Pablo García Tellechea, portavoz centrista, ha reiterado que su grupo se abstendrá en las votaciones de un candidato de la derecha, ya que, a su juicio, ha sido la desunión electoral lo que ha impedido a estas fuerzas políticas disponer de un candidato con posibilidades.

[Por su parte, el parlamentario de HB Maki Aldekoa confirmó ayer que su formación volverá a presentar como candidato a la presidencia navarra a Guillermo Arbeloa, preso preventivo en la prisión de Nanclares de la Oca por su presunta colaboración con ETA, informa Efe].

Algunos partidos, como Euskadiko Ezkerra, han pedido la reforma de la ley de Amejoramiento Foral para incluir la posibilidad de disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones, imposible en la actualidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de agosto de 1987