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Cientos de peces muertos en tres semanas en las vegas del Tajo, Henares y Jarama

Centenares de peces han muerto asfixiados en las tres últimas semanas en los ríos Henares y Tajo y en la laguna de El Campillo (Rivas-Vaciamadrid), en la vega del Jarama. Detrás de estas muertes, poco habituales en la región de Madrid, se encuentra, al parecer, la misma causa: la falta de oxígeno disuelto en el agua. Las fuertes temperaturas, las tormentas y los vertidos orgánicos son, en opinión de los expertos, algunas de las posibles causas de la disminución del oxígeno en el agua.

Más de 200 peces muertos han aparecido en los últimos días en el río Tajo, al sur de Aranjuez. Los primeros análisis revelan que estos peces se han extinguido por asfixia, al igual que los aparecidos hace tres semanas en El Campillo y el mismo miércoles en el río Henares a su paso por Alcalá.En opinión de Gabriel Ramos, comisario de la Confederación Hidrográfica del Tajo, las muertes sucesivas sólo tienen una explicación: la disminución del oxígeno disuelto en el agua. El fenómeno ocurrido en Madrid se produce con cierta frecuencia en las cuencas de ríos como el Guadarrama y el Tajo por estas fechas.

"Las altas temperaturas de los últimos días y el descenso del caudal de los ríos han provocado una disminución del oxígeno disuelto en el agua", explica Ramos. "Lo mismo sucede cuando se produce una tormenta y se arrastran los lodos del fondo. Si a esto añadimos la presencia de vertidos. orgánicos en el agua, el nivel de oxígeno disminuye aún más".

Reserva de aves

El primer aviso se produjo a mediados de junio en la laguna de El Campillo, considerada como una de las reservas de aves más importantes de la región. Al principio se pensé en un envenenamiento masivo. Pero los análisis no detectaron la presencia de sustancias contaminantes ni en los peces muertos ni en las muestras de agua. No se encontró ningún pájaro muerto y, en pocos días, los peces volvieron a dar señales de vida.Fuentes de la Dirección General de Medio Ambiente consideran como probable origen del fenómeno un cambio brusco de temperatura que hiciera disminuir el nivel de oxígeno en el agua. Las asociaciones ecologistas muestran -sus reservas para aceptar esta- teoría, aun que admiten que una diferencia térmica entre la superficie y el fondo pueden provocar un descenso del nivel de oxígeno.

Dos semanas más tarde, unas 500 carpas aparecieron muertas en la presa de Escarabita, en el río Henares. La ex plicación del comisario de la Confederación Hidrográficá del Tajo fue básicamente la misma. En este caso, como el de Aranjuez, los vertidos de materia orgánica han incidido en la disminución del oxígeno disuelto en el agua.

La solución temporal ha sido abrir las compuertas de las presas para permitir un aumento del caudal tanto del Henares como del Tajo. Pero el abastecimiento de agua para riego y consumo prima sobre esta otra necesidad. Así las cosas, sólo parece quedar una solución a largo plazo: depurar los vertidos orgánicos que van a parar a estos ríos a su paso por pueblos y ciudades.

Gabriel Ramos considera que el ejemplo de Aranjuez, que próximamente contará con una depuradora, es bien claro. El viernes pasado, las aguas del Tajo contaban, antes de llegar a la localidad, con un nivel de oxígeno del 6'2 (el mínimo para la supervivencia animal está estimado en cuatro puntos). Tras pasar por Aranjuez, el nivel disminuyó a 5,6 debido al arrastre de los vertidos orgánicos que absorben oxígeno del agua.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de julio de 1987

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