El amigo americano

Bandadas de turistas americanos regresan este año a Europa después de que la catástrofe de Chernobil y el terrorismo en el Mediterráneo les alejara. Millones de americanos quedaron aterrorizados ante las espantosas imágenes provenientes de Europa: cadáveres mutilados en los aeropuertos de Viena y Roma, el boquete de un avión norteamericano en el cual estalló un artefacto durante un vuelo de Roma a Atenas, un avión de la TWA secuestrado en Beirut, o el asesinato de un jubilado norteamericano a bordo del crucero Achille Lauro. El miedo a la radiación nuclear tras la catástrofe de la central soviética de Chernobil agravó la situación. El turismo americano en Europa decreció un 23%. Pero aquí los tenemos de nuevo. Las estadísticas indican que este año visitará Europa un 25% más de turistas norteamericanos que en 1986. Y eso que el poder adquisitivo del dólar ha descendido, con el consiguiente encarecimiento de las vacaciones europeas. Pero el norteamericano que no renuncia a su pasión por Europa ha optado por reducir gastos: abandona los billetes de primera, elige hoteles más económicos e incluso se toma un bocadillo en vez de comer a mesa puesta. Sin embargo, la elección de los países se decide en términos de seguridad: los preferidos son el Reino Unido, la República Federal de Alemania y los países escandinavos. El Mediterráneo continúa significando riesgo e inseguridad y el país más perjudicado es Grecia., 4 de julio

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 04 de julio de 1987.

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