Pactos poselectorales
A pesar de los recíprocos insultos lanzados al calor de la campaña electoral, en la realidad de los ayuntamientos donde los comunistas tienen la llave de la gobernabilidad es más que probable que el acuerdo con los socialistas sea solamente cuestión de tiempo. Pero con el partido de Suárez, las cosas se complican, porque el dirigente del CDS ha repetido hasta la saciedad que donde sean minoritarios no pactarán, y que el gran adversario es el PSOE, al cual pretenden quitar el poder en 1990. La tentación centrista, por tanto, es el acuerdo con AP, pero los costes serían superiores a los beneficios. Sobre todo porque se confirmaría la acusación de los socialistas, que consideran que el CDS es un partido de derechas.
12 de junio


























































