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Gitanos acusados de traficar con drogas apedrean la casa de sus denunciantes

Un grupo de gitanos apedreó el sábado la casa de un matrimonio que se ha destacado en el barrio por sus continuas denuncias sobre el tráfico de drogas en el lugar, y del que acusan como responsables a una familia gitana que vive y opera en una vecina casa abandonada. El apedreamiento se originó a raíz de que el matrimonio, que habita el chalé número 44 de la calle de Manuel Ferrero, cerca de la estación de Chamartín, increpara a los gitanos diciéndoles que estaban hartos de la droga y de los traficantes.

Margarita Botija, la esposa, declaró a este periódico que durante todo el fin de semana la casa baja, ocupada por una familia gitana desde hace varios años y denunciada como un centro de tráfico de droga dura, registró un continuo trasiego de jóvenes toxicómanos y camellos.Los vecinos de la calle se han tomado la molestia de ir anotando las matrículas de los vehículos que, casi a diario, acuden a la casa de la familia gitana. Una relación ya fue entregada hace un año al subcomisario de la comisaría de Chamartín.

"El sábado", declaró Margarita Botija, "vimos a un camello al que ya conocemos muy bien, un joven que siempre va en una moto -su matrícula figura en la relación citada antes-. Era la segunda vez que iba ese día, y ya no pudimos aguantar más. Les dijimos que ya estaba bien de traficar con droga a la descarada, y que por qué no se iban y dejaban tranquilo el barrio. Entonces empezaron a apedreamos. Nos tiraron de todo, hasta tubos de hierro, y una de las piedras le dio a mi marido en una mano".

El herido fue trasladado a la casa de socorro para someterse a una cura, de donde fue luego a la comisaría de Chamartín a presentar la correspondiente denuncia. Los gitanos fueron también en su propio vehículo a prestar declaración, tras lo cual regresaron cada uno a su casa.

Todas las personas consultadas mostraron su convencimiento de que la casa ocupada por los gitanos, el número 42 de la calle de Manuel Ferrero, es un centro de distribución de drogas: "La familia gitana", afirmaron, "ocupa la casa baja desde hace unos ocho o nueve años sin el permiso del dueño. Hasta hace un par de años no observamos nada especial. La familia gitana pasaba apuros económicos y durante bastante tiempo recibieron ayuda material de la parroquia del barrio. Pero desde hace un par de años hemos observado la presencia de gente y vehículos sospechosos, y hemos captado conversaciones significativas. Ahora la familia dispone de al menos cuatro coches propios y por multitud de detalles sabemos que se están dedicando al tráfico. Los fines de semana, aquello es un no parar".

Lista de matrículas

Desde hace unos meses, vecinos de la zona han reanudado la tarea de anotar las matrículas de los vehículos sospechosos. Hace un año, aproximadamente, se entregó al subcomisario de la comisaría de Chamartín una primera relación de matrículas, que acompañaba a la denuncia verbal sobre la presunta función de la casa como punto de tráfico, sin que la policía haya tomado medidas, "o al menos medidas efectivas".Los vecinos manifestaron también sus prevenciones hacia la actuación policial: "Es imposible que no sepan que esta casa funciona como centro de drogas. Lo sabe todo el mundo en el barrio. Hace unos meses la policía registró la casa, detuvo al matrimonio gitano, y algo encontrarían, porque estuvieron en prisión unos meses". Salieron bajo fianza, aunque, dicen los vecinos, eso no acabó con el tráfico. Los vecinos sostienen que la casa baja en cuestión no es la única sospechosa.

Fuentes de la Jefatura Superior de Policía confirmaron que la casa es conocida como un centro de distribución. Añadieron que hace aproximadamente dos meses inspectores de la comisaría de Chamartín registraron el domicilio, requisaron varias papelinas y detuvieron y expulsaron de España a dos gitanos de origen portugués. "Desde entonces", añadió el portavoz de la jefatura, "se frenó un poco el tráfico de drogas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de junio de 1987

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