LAS ELECCIONES DEL 10 DE JUNIO

Los bancos financiarán por separado la campaña electoral de los partidos políticos

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Centro Democrático y Social (CDS) han empezado a firmar, con algunos bancos por separado, las pólizas de crédito que garanticen que tendrán recursos para hacer frente a los gastos en que incurran ante la convocatoria de elecciones municipales, autonómicas y al Parlamento Europeo. La posibilidad de que algunos de los grandes bancos volvieran a repetir la experiencia de las pasadas elecciones legislativas, concediendo préstamos de forma conjunta con garantías globales, ha sido desestimada definitivamente. El PSOE recibirá unos 1.700 millones de pesetas, mientras que Alianza Popular tendrá la mitad y el CDS obtendrá 500 millones.

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Los grandes bancos nacionales han optado definitivamente por no formalizar un grupo homogéneo a la hora de conceder financiación a los partidos políticos para la próxima convocatoria electoral y cada uno formalizará las cantidades que considere necesarias, aunque, se espera que se sigan ciertas reglas generales que limiten de hecho la cantidad que cada partido político reciba.Estas reglas se refieren en primer lugar a tratar de conseguir que todo lo que se de se pueda recuperar" lo que implica que en esta ocasión ningún banco tratará de apostar públicamente por un opción concreta que no se corresponda con los resultados que las encuestas de opinión pueden ir reflejando. Otra cosa es, se señala en algunas entidades financieras, que algún banco en concreto decida conceder créditos por encima de lo previsible a alguna formación política.

En este sentido se destaca que al partido socialista se le concederán entre todos los bancos unos 1.700 millones de pesetas, que se repartirán por cuota de mercado entre los bancos, y que ya han empezado a firmarse en la semana pasada. El CDS recibirá 500 millones de pesetas por el mismo procedimiento de reparto y Alianza Popular se tendrá que conformar con unos 800 millones de pesetas.

Lo normal, se señala en medios financieros, es que esta última formación política recibiera una cantidad superior pero los adelantos desembolsados en los últimos meses para hacer frente a los problemas de tesorería de este partido político exigen reducir los fondos destinados a la campaña electoral. Algo similar ocurre con el Partido Demócrata Popular, que ha recibido dinero para poder funcionar en los últimos meses, y no pasa, sin embargo, con el Partido Liberal, que no ha pedido anticipos a los bancos.

Fuera del grupo

La decisión de los grandes bancos nacionales de no volver a formar un grupo que conceda de forma global la financiación a los partidos políticos se explica en la actualidad por la negativa formal de algunos dé estos bancos a formar parte del mismo (Banesto, Bilbao, Vizcaya y Santander) en función de que consideran que el ejemplo anterior dejó mal parada la imagen de la banca. Sin embargo, se señala en otros medios del sector, la experiencia fue relativamente buena, ya que ha sido la vez que más dinero se ha recuperado de los créditos electorales, y lo que desestabilizó la fórmula fue el fracaso de la "opción Roca" por la que apostaron todos ellos al unísono.

Como quiera que en esta ocasión no existe este tipo de opción, ni nada que se le parezca, no extraña que los bancos quieran ir por separado ya que, con toda probabilidad, van a apostar "a seguro" y no existirán problemas de pedir responsabilidades posteriores por hipotéticos fracasos en las urnas.

De todas formas las posiciones sobre la financiación electoral a los partidos políticos siguen siendo dispares entre los grandes bancos nacionales y mientras unos afirman que nunca hubo intención formal de volver a constituir un grupo que financiara globalmente, otros no dudan en afirmar que rechazaron la invitación que el resto dé bancos les hizo para entrar en ese grupo.

La experiencia de las pasadas elecciones, con la deuda pendiente del grupo liderado por Miguel Roca, y las posteriores declaraciones de algunos presidentes de bancos señalando el "desastre" que había sido aquella fórmula parecen haber hecho desistir a los responsables de los bancos de intentar de nuevo la misma operación. No parece que nadie quiera reconocer que el "desastre" lo provocó el haber apostado por una formación a la que las encuestas no daban prácticamente representación parlamentaria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0018, 18 de mayo de 1987.

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