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El jefe de la Guardia Civil de Cantabria, destituido por dejar sin mando a las unidades que actuaron en Reínosa

El teniente coronel Tomás Sanz Fernández, jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Cantabria, fue destituido de su puesto el pasado lunes por la noche, a raíz de su intervención en los incidentes que durante el mes de marzose han registrado en Reinosa. El teniente coronel dejó pasar tres horas -de cuatro a siete le la tarde- hasta informar el lunes pasado de que unos manifestantes habían cortado la vía férrea a nueve kilómetros de Reinosa. La actuación de Sanz Fernández durante los grandes sucesos ocurridos en Reinosa los pasados días 11 y 12 de marzo fue duramente criticada en la dirección general del cuerpo, ya que dejó a los guardias civiles sin un mando máximo responsable y, ni siquiera se desplazó a esa lo-calidad mientras duraron los incidentes.

Oficialmente, el motivo del cese de Sanz Fernández fue el retraso en comunicar el corte de la vía férrea. En una nota oficial de la Delegación del Gobierno en Cantabria, se afirma que la destitución se decidió "con independencia de la información abierta con motivo de los sucesos de Remesa", y se debió al retraso en la comunicación del corte de la vía a la dirección general. Sin embargo, fuentes de la propia dirección señalaron que este extremo fue "un detalle más" sobre el reciente comportamiento de Sanz Fernández.En este sentido, estas fuentes han indicado que el teniente coronel, durante los sucesos de los pasados días 11 y 12, no llegó a desplazarse a Reinosa en ningún momento. Pero, además, cometió "el error" de dejar a las fuerzas actuantes sin un mando representativo. Los 321 guardias que actuaron el día 12 estaban al mando de un comandante. Una vez liberado Enrique Antolín -retenido por trabajadores de Forjas y Aceros-, Sanz Fernández ordenó al comandante que acompañara a Antolín a Santander, por lo que los guardias quedaron al mando de tres capitanes, pero de ningún mando superior responsable, durante los graves enfrentamientos que se produjeron después.

Por estas razones, el comportamiento del teniente coronel el pasado lunes produjo su inmediato cese. A las 19.00 horas, se recibió en la dirección el telefónema sobre el incidente de la vía y, sólo cinco minutos después, el director general de la Guardia Civil, Luis Roldán, ordenó al general jefe de la zona de Logroño que destituyera a Sanz Fernández. Este teniente coronel, informa Jesús Delgado, no tenía ayer noticias muy concretas de los motivos de su destitución en Santander, a donde fue destinado hace cuatro años.

El corte de la vía consistió en que trabajadores de Cenelmesa, empresa de Reinosa, mantuvieron retenido el Talgo Santander-Madrid durante dos horas en la localidad de Lantueno, a nueve kilómetros de la citada localidad, al haber ocupado ellos la caja de la vía en la estación de la capital de Campóo.

Barrionuevo responde

Precisamente ayer y en el Congreso de los Diputados, el parla mentario de Alianza Popular (AP) Alfonso Osorio presentó una interpelación al Gobierno sobre los sucesos registrados en Remesa los pasados días 11 y 12 de marzo. Osorio dijo que "el desagradable telón de fondo" de los graves incidentes ocurridos esos días es el abandono de que ha sido objeto por parte del Ejecutivo la región cántabra. Para Osorio, la liberación Enrique Antolín, presidente de Forjas y Aceros, realizada por guardias civiles en la mañana del día 12 fue "mal concebida, mál estudiada y peor resuelta".Para el diputado de AP, un cuerpo "paramilitar" como la Guardia Civil no debe ser utilizado para resolver situaciones como la de Reinosa.El ministro del Interior, José Barríonuevo, contestó que la liberación de Antolín "fue ejecutada con acierto" y que en la localidad cántabra intervinieron en esos sucesos 321 guardias y 34 miembros de la Unidad Especial de Intervención (UEI).

Por la mañana del 12, y en una acción "enérgica, rápida y brillante", en palabras de Barrionuevo, fue liberado Antolín.El ministro dijo que las armas arrebatadas eran de guardias que estaban inconscientes o semiinconscientes, porque ningún agente entregó su material reglamentano. Para Barrionuevo, la "elogiosa" actuación de los guardias evitó "una catástrofe de grandes dimensiones que todos hubiéramos lamentado". Precisó que el use de las armas de fuego es, en definitiva, responsabilidad última del guardia.

Por Izquierda Unida, el diputado Enrique Curiel dijo que "es un error y una barbaridad utilizar a la Guardia Civil como fuerza de choque". "Si no", comentó, estamos abocados a un desastre". Curiel pidió con insistencia al ministro que, prohiba el uso de armas de fuego en manifestaciones a las Fuerzas de Seguridad, para acabar pidiendo la dimisión de Roldán. "Este señor no puede dirigir la Guardia Civil, señaló Antonio Jiménez Blanco, del Partido Liberal, también pidió la dimisión de Roldán, mientras Carlos Navarrete, del PSOE, calificó de "personajes sádicos" a los manifestantes que atacan a las Fuerzas de Seguridad o destrozan bienes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de abril de 1987

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