Antonio Hernández Gil,

presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, sorprendió en septiembre del pasado año a una comisión de jornaleros andaluces que le visitaron con motivo de la marcha sobre Madrid para pedir el indulto de Diego Cañamero, secretario general del Sindicato de Obreros del Campo, y de otros centenares de campesinos procesados por la ocupación de fincas. Según se ha sabido ahora, en medio de la reunión, en la que los vocales del Consejo José Augusto de Vega y Juan José Martínez Zato ayudaron al presidente, a asesorar a los campesinos sobre la tramitación del indulto y sobre la posible reforma del Código Penal en materia de ocupación de fincas, Hernández Gil dejó boquiabiertos y mudos a los presentes cuando, con parsimonlosa solemnidad, pero completamente en serio, dijo a los jornaleros: "Yo tengo una finca en Extremadura, que apenas uso y que está a su disposición".

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