Aguinagalde cree que los 'etarras' estaban dispuestos a matarle
Lucio Aguinalgalde, el industrial de 69 años secuestrado por ETA el pasado 15 de octubre, permaneció los 18 días de su cautiverio en una cueva Ióbrega y húmeda", próxima al puerto de carretera de Barázar, según ha relatado al diario nacionalista Deia, del que es accionista. Aguinalgalde afirma también que, después de conocer el carácter de sus secuestradores, no duda de que le habrían matado si hubieran recibído la orden.
En la cueva cerca de una cantera denominada Zubizabal, los secuestradores habían instalado tres tiendas de campaña. En una dormían el rehén y uno de ellos, en otra se reunían para las comidas y la tercera servía de cocina.
Aguinalgalde conocía a sus tres centinelas, con nombres en clave. Jugaba con uno de ellos al ajedrez y disponía de una baraja de naipes. Mantenía conversacíones tensas con los tres hombres, que en una ocasión le dijeron: "Estás detenido por ser empresario, no por ser nacionalista". El industrial ha relatado también que el día 15 de octubre, cuando tres hombres le abordaron sobre las ocho de la noche, cerca de su casa, advirtió sus intenciones y les preguntó si querían secuestrarle. Le contestaron que sí y fingió perder el conocimiento, pero pensó que podían matarle allí mismo y se levantó.


























































