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La Cámara de Representantes de EE UU aprueba la reforma fiscal

La Cámara de Representantes del Congreso norteamericano aprobó ayer, por una fuerte mayoría (292 contra 136) el más importante proyecto de reforma fiscal puesto en marcha en la historia de Estados Unidos. El proyecto ha sido enviado ahora al Senado y se prevé que sea aprobado por la cámara alta la próxima semana. Este proyecto de ley supondrá una disminución de los impuestos para la mayoría de los estadounidenses.Un total de 176 demócratas y 116 republicanos se mostró a favor de la ley, mientras que sólo 74 demócratas y 62 republicanos votaron en contra. La reforma dejará en dos las 15 escalas impositivas actuales y reducirá la más alta a casi la mitad. En la actualidad, los contribuyentes pueden llegar a pagar al Estado hasta un 50% de sus ingresos.

El presidente norteamericano, Ronald Reagan, ha luchado duramente para que este proyecto de ley, calificado como segunda revolución americana, fuera aprobado. Con ello pretendía contestar a las numerosas críticas surgidas entre los ciudadanos norte americanos contra el anterior sistema fiscal, al que acusaban de otorgar excesivas ventajas a las empresas y a los más ricos.

Desventajas para la empresa

En un plazo de cinco años, el nuevo sistema permitirá incrementar en 120.000 millones de dólares los impuestos pagados por las empresas. Este aumento equilibrará la disminución de ingresos que tendrá el Estado como consecuencia de la reducción de impuestos para el ciudadano medio. Se calcula que los norteamericanos pagarán una media de 194 dólares menos en 1988. Los importantes cambios fiscales afectarán a las economías de todos los ciudadanos, empresas e, incluso, de las compañías extranjeras que operan en EE UU. Además, eliminará de las listas de Hacienda a unos seis millones de norteamericanos pobres.Esta revolucionaria reforma cuenta con feroces críticos, para quienes la nueva ley podría perjudicar a la ya frágil economía norteamericana, y con fervientes admiradores, que defienden su simplicidad y alaban los nuevos mecanismos para eliminar ciertos trucos fiscales. El republicano Bill Archer, de Texas, afirmó ayer que "la reforma ha ido demasiado lejos en el aumento de los impuestos a las empresas, y podría, incluso, conducir a la economía norteamericana a una nueva recesión". Por el contrario, el secretario del Tesoro, James Baker, que permaneció en la cámara baja durante el debate, presentó ante los representantes un estudio que demuestra que la reforma aumentará el crecimiento económico estadounidense en un 0,3% y contribuirá a crear empleos.

La nueva ley fiscal es "más justa, más eficaz y más sencilla", según Allen Sinai, economista de la firma Shearson Lehman Brothers, quien, sin embargo, no descartó que la reforma provoque, "en los próximos 12 o 24 meses, una nueva recesión económica".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de septiembre de 1986