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La punta de la lengua
Columna

Un verbo de prestigio pero engañoso

El ministro Óscar Puente asumió el lenguaje de Adif y habló de “renovar” donde correspondía “revisar”

Las discusiones políticas están derivando últimamente en debates semánticos. Algo extraño si se mira el poco interés que nuestros representantes muestran hacia la lengua, pero algo normal si se entiende que precisamente ese descuido es lo que termina provocando los debates semánticos.

Las declaraciones del ministro Óscar Puente sobre el suceso ferroviario de Adamuz ocurrido el 18 de enero han puesto sobre el tapete los términos “renovado”, “integral” y “completamente”. Puente, quien asumió con valor el riesgo de dar la cara desde el primer momento, afirmó el día 19 en rueda de prensa que la vía del accidente “ha sido renovada completamente a partir del año 2021”.

Adif, entidad que gestiona la infraestructura férrea, venía usando en sus comunicados la expresión “renovación integral”; por ejemplo, en el emitido el 11 de junio de 2024 para comunicar las últimas obras en esa línea. Y quizás ahí se halla el origen de este lío. Adif llamaba “integral” o “completa” a una renovación parcial. El propio presidente de esa empresa pública, Luis Pedro Marco de la Peña, afirmó el 23 de enero, en rueda de prensa y con el ministro a su lado, que en la “renovación” de la vía se habían unido elementos recientes con otros cuya instalación databa de 1992.

El 26 de enero, Puente declaró en La 1 (minuto 1.13.05): “La línea Madrid-Sevilla se ha renovado de manera integral”. Y matizaba: “La renovación completa no significa necesariamente que todos los elementos sean nuevos”.

Pero sí, eso es lo que significa “renovación completa”. El Diccionario académico señala en la cuarta acepción de “renovar” (verbo al que remite “renovación”), y que es la que procede en este contexto: “Sustituir una cosa vieja, o que ya ha servido, por otra nueva de la misma clase”. Aplicando la definición al caso: sustituir un tramo de vía viejo o muy usado por otro nuevo de la misma clase. Y si además se hace “completamente”, eso equivale, Diccionario en mano, a “cumplidamente, sin que nada falte”.

¿Y qué significa “integral” (al margen el sector de la alimentación)?: “Que comprende todos los elementos o aspectos de algo”. Es decir, que abarca todos los elementos de una vía.

Sin embargo, Puente tenía otra definición, según dijo también en La 1: “Renovación integral lo que quiere decir es que esa vía se renueva de punta a punta, no en todos sus elementos. Se revisa íntegramente y se sustituyen todos aquellos elementos que técnicamente se considera deben ser sustituidos”.

Estas frases incluyen una contradicción en los términos, pues “se renueva de punta a punta” choca con la aclaración “no en todos sus elementos”. Y quizás por eso el ministro mejoró enseguida el verbo: “Se revisa íntegramente”.

He ahí la cuestión: “revisar” y “renovar” transmiten acciones distintas. Se puede revisar algo completamente y renovarlo solo parcialmente. Si Puente hubiera desechado el léxico de Adif y hubiera elegido desde el primer momento el verbo “revisar” y el sustantivo “revisión”, se habría evitado este problema. Pero pronunció las falsas expresiones “completamente renovada” y “renovación integral”, quizás porque la idea de renovación resulta más prestigiosa. Sin embargo, según declaró el día 26 el presidente de la comisión investigadora, Ignacio Barrón, “todo parece evidenciar” que el descarrilamiento se produjo precisamente porque “se rompió una soldadura”. Una soldadura que es independiente de la antigüedad de las piezas unidas y que, paradojas de la vida, se hizo durante la prestigiada renovación.

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