Laura Kumin

Una pasión por la danza española iniciada en Ohio

Cuando aún era una niña, ya Laura Kumin, en su Ohio natal, sabía manejar las castañuelas. Hija de bailarina, su madre había aprendido años atrás baile español y se lo transmitió desde muy temprano. Hace ocho años vino a Madrid por seis meses y no ha podido marcharse. Ahora es la corresponsal de Dancemagazine en España, la revista más importante de danza de Norteamérica, a la vez que imparte ocasionalmente clases de danza moderna y es la coordinadora del área de danza del Festival de Otoño de Madrid.

La relación de Laura Kumin con España es antigua: "Vine por primera vez cuando tenía 13 años con un amigo guitarrista a ver clases de baile español, pues como yo bailaba flamenco en Estados Unidos, queríamos acercarnos a los orígenes. Era mayo del 75 y estuvimos tres semanas Luego volví por seis meses y ahora en septiembre: hará ocho años y, claro, mi vida cambió".Desde muy niña Laura ha esta do marcada por la danza: "Empecé temprano con el ballet clásico y ya a los 11 años era totalmente en serio. Mi madre tenía una escuela, mi padre dejó sus negocios y fundaron juntos un centro para las artes que aún hoy existe. Allí se enseñaba de todo: música, fotografía, pintura, y ballet, naturalmente". Laura conserva muy frescas las vivencias de la escuela: "Allí iban profesores de toda Norteamérica a dar cursos y se quedaban a vivir en nuestra casa. Conocí y trabajé con Kei Takei y muchos otros".

Por aquellos días Laura comenzó a estudiar baile español: "Empecé con una bailarina que se llama La Mila, es americana y había estudiado en Nueva York. Ya mi madre antes me había iniciado en el flamenco". Poco a poco fueron introduciendo otras materias españolas: "Comenzamos con las castañuelas. Sistematizamos las clases e hicimos compañía. Hoy estamos en España tres chicas de Ohio que formábamos parte de aquel grupo".

Laura tuvo un accidente de trabajo y dejó de bailar: "Cuando tuve problemas con las rodillas dejé de bailar en escena, pero no de estudiar. La operación de las rodillas me separó por casi dos años de la danza. Me volví a Nueva York con una beca a perfeccionar el castellano. Escogí esa ciudad porque había buenas escuelas de danza española. Al regresar he empezado de nuevo, pues sin el flamenco no soy yo".

Ya el año pasado, Laura Kumin se encargó de coordinar los espectáculos de danza del Festival de Otoño de Madrid, teniendo que lidiar con alemanes, indios, belgas: "Es un trabajo interesante, lleno de imprevistos de última hora. Los artistas tienen sus manías y hay que entenderlos". Su máximo interés es volver a la danza: "Yo creo que puedo ofrecer algo distinto en una clase de danza contemporánea, la visión americana en la organización del trabajo diario es muy distinta. Sueño con un lugar que pueda crecer, que sea escuela y centro de actuaciones para reunir coreógrafos jóvenes de diferentes tendencias. Como me siento recuperada, volveré activamente al flamenco como alumna: tengo mucho que aprender". Laura vive en el Madrid de los Austrias: "Cuando voy a América extraño Madrid, la comida (sé hacer cocido, aunque mi compañero, Jeff, lo hace mucho mejor), la gente, el olor. Me he sorprendido a mi misma pensando en castellano, y eso es un signo muy fuerte de que aquí estoy como en mi casa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 24 de septiembre de 1986.

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