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Las minorías parlamentarias esperan que Fraga pierda el estatuto de jefe de la oposición

El mantenimiento de la figura de jefe de la oposición en la persona del presidente de AP, Manuel Fraga, plantea un problema de carácter político, al contar en estos momentos el líder aliancista con un grupo de 84 diputados, 22 menos de los que tuvo en la pasada legislatura. Los representantes del resto de las oposiciones esperarán hasta septiembre a que el Grupo Socialista tome la iniciativa de revocarle de este cargo, mientras que el PSOE preriere mantenerle "para no interferir en la crisis de la derecha". Fraga fue "considerado", que no "nombrado", en diciembre de 1982, jefe de la oposición, por un acuerdo de la Mesa del Congreso, en el que no se establecía fecha de caducidad. Sólo fue apoyado por los votos de su grupo y del PSOE.

El 28 de diciembre de 1982 la Mesa del Congreso, presidida por su entonces titular, Gregorio Peces Barba, abordó este asunto y se llegó a la conclusión de que no debía existir "un nombramiento de carácter formal".La resolución decía lo siguiente: "La Mesa considera que ladeterminación de la persona que ha de cumplir la función de jefe de la oposición debe atender a criterios de preeminencia numérica de efectivos parlamentarios; que no debe existir un nombramiento de carácter formal; que no ha lugar a plantear cuestiones de compatibilidad o no, y que debe carecer de una retribución económica propiamente dicha, aún cuando hayan de consignarse gaslos de representación, disponibilidad de un vehículo, así como las atenciones que tiene cada miembro de la Mesa, incluso por lo que se refiere a la escolta".

El 8 de agosto de 1983 salió publicado en el Boletín Oficial del Estado un decreto de Presidencia del Gobierno denominado Reglamento de Ordenación General de Precedencias en el Estado. Según el mismo, en los actos oficiales de carácter general organizados por la Corona, el Gobierno y la Administración, el jefe de la oposición figura con el puesto número 15º.

El presidente del Gobierno, Felipe González, consideró los pasados días que la "renovación" de la situación de jefe de la oposición para Manuel Fraga "era un tema complicado". En la dirección del Grupo parlamentario Socialista se alberga el deseo de mantener a Fraga como tal, porque de lo contrario sería "entrar en la crisis de la derecha". "Lo razonable es dejar la situación como está pero sin alharacas", dijo un alto cargo del grupo parlamentario. La misma fuente puntualizó que esta actitud de pasar de puntillas será imposible si algún miembro de la Mesa del Congreso suscita el tema.

El secretario general del CDS, José Ramón Caso, y vicepresidente déla Mesa del Congreso recordó que su partido se opuso a que Fraga fuera jefe de la oposición. "Nunca nos pareció procedente y ahora menos que sólo representa a la mitad de la oposición", dijo Caso. Este partido esperará hasta septiembre si desde el partido mayoritario se adopta alguna medida, ya que en caso contrario serán ellos quien lo denuncien.

Caso puntualizó que en absoluto se trata de un deseo mezquin.o de "quitar el coche y el despacho" a Manuel Fraga, sino que se mueven por criterios estrictainente políticos.

Minoría Catalana no tomará ninguna iniciativa en este sentido, pero apoyará al grupo que la tome. "Seremos coherentes cón lo que pensamos y esto es que en España no hay una situación de bipartidismo como en Inglaterra y, por tanto, no hay razón para que exista jefe de la oposición", dijo un portavoz de Minoría Cal alana, en la misma línea que la inanifestada en el PNV. El PDP "no opinará", y en AP se intentará que este asunto "caiga en el olVido". La declaración del portavoz del grupo, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, fue la siguiente: "No vamos a hacer ninguna gestión parlamentaria. Consideramos que va de suyo que Manuel Fraga siga siendo Jefe de la oposición".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de agosto de 1986

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