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CARTAS AL DIRECTOR

Exposiciones y millones

Al día siguiente de leer en EL PAÍS la apertura de una exposición sobre La mujer en la publicidad, organizada por el Instituto de la Mujer, con un presupuesto de 20 millones de pesetas, fui a ver la susodicha muestra. Unas 130 fotografías grandes y pequeñas, complementadas por un vídeo bien realizado, de unos cinco minutos, componían esta curiosa exhibición. Para nadie es un secreto que las mujeres guapas son utilizadas desde siempre en las campañas publicitarias no sólo comerciales, sino también religiosas, políticas, científicas o deportivas. Esto se debe quizá a que estas mujeres nos gustan a casi todos los hombres y a casi todas las demás mujeres.Lo que sí es un enigma, al menos para mí, es cómo se han gastado 20 millones en este montaje, publicitario a su vez, del propio Instituto de la Mujer. Es posible que la cifra dada por el periódico no sea la real. Convendría aclararlo, porque de ser cierto es evidente que esos 20 millones podrían haberse empleado en promover de verdad muchas mujeres, en lugar de hacerlo en una exposición que nos muestra una verdad de perogrullo y cuya puesta en escena no los juslifica.

Algo parecido ha sucedido con la Expo Ciencia 190, con un presupuesto de 15 millones, o con la del palacio de Velázquez del Retiro.

No es nuestra misión, de todas formas, hacer una crítica del gasto público, y menos en una sección de cartas al director.

Simplemente nos asombra que en un país en el que no se conceden ayudas al ciudadano para infinidad de proyectos y que no ha resuelto problemas como el del chabolismo o la infravivienda se silencien estas incongruencias o desatinos sociales.

Los mismos que nos decían España no puede, para que ahorrásemos, hacen o permiten que se hagan dispendios injustificables.

Esta crítica va dirigida a todos, incluso a nuestro admirado Pedrito Ruiz, orquestador (involuntario) junto con la nunca bien ponderada princesa Estefanía, de una de las evasiones de capital, vía RTVE, más limpias que imaginarse pueda.-

Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de julio de 1986