Tribuna:ELECCIONES EN LA ORGANIZACIÓN MÉDICA COLEGIAL
Tribuna
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Una votación anclada en el pasado

La cúpula de la Organización Médica Colegial (OMC), ha de renovarse en el día de hoy, 18 de julio de 1981, los influyentes cargos de presidente y secretario del Consejo General de Colegios Médicos de España. (CGCM), máximo organismo médico colegial estatal, van a ser elegidos en circunstancias que, por factores de tiempo y modo, pueden calificarse objetivamente de no democráticas. En cualquier caso, estas elecciones; se celebran de espaldas a la mayoría de la colegiación médica, en tiempo de vacaciones y sobre la base de una reglamentación vigente desde el régimen anterior.

Es sabido que a nivel de los colegios de médicos provinciales se cumple el principio democrático de "un hombre, un voto", pero, sin embargo, no existe reparto proporcional de los cargos de acuerdo con el número de votos obtenidos por las distintas candidaturas; de manera que la opción ganadora, aunque sólo lo hiciera por la diferencia mínima de un voto, coparía todos los puestos de lajunta directiva provincial. A nivel del Estado, las cosas son aún peor: el CGCM se constituye por el concurso de los presidentes de las 50 provincias con la adición de un corto número de consejeros; con el agravante de que en cuanto a representación, voz y voto tiene el mismo peso decisorio un colegio con 15.000 asociados, pongamos por caso, que otro con 400; y si bien es necesario reconocer que en estos momentos los médicos españoles votan conservador y aún reaccionario en las distintas elecciones provinciales, no es menos cierto que el voto progresista, bastante homogéneo en sus planteamientos, ha venido oscilando entre el 257. y el 42% de los sufragios. De manera que si bien uno de cada tres médicos españoles sintoniza con las aspiraciones democráticas y de progreso de la sociedad, estos médicos, víctimas de un sistema electoral no proporcional, se encuentran sin representación colegiada, sin voz y sin voto.Las elecciones de hoy van a poner de manifiesto un hecho grave para la representatividad médica: en principio, los 100.000 médicos obligatoriamente colegiados en la organización estatal son potencialmente elegibles pero sólo unas decenas -los presidentes provinciales y los consejeros- son electores: un clásico sistema de representación orgánica y delegada, endogámico, tan característico del régimen anterior.

Se explica, en este contexto, que la capacidad de decisión y la posibilidad de acceder a los cargos esté al alcance sólo de unos votos. Se explica, también que con la excepción quizás de uno de los candidatos, los aspirantes a la presidencia acuden a estas elecciones no como consecuencia lógica de una preocupación continuada por la problemática médica, sino pura y simplemente en virtud de un alto voluntarismo.

Se explica, finalmente, que los cuatro candidatos a la presidencia se identifiquen como el conservadurismo médico y que sus programas respondan a ideologías igualmente conservadoras; programas que, de acuerdo con un diario madrileño de la mañana, están "acordes con el que defienden los partidos políticos no socialistas". Más aún: a tenor de los resúmenes programáticos publicados, ninguno de los candidatos a la presidencia ha mostrado preocupación, por cambiar el actual modo de representatividad colegial, llegando incluso a afirmar alguno de ellos que "cambiar los estatutos de la OMC sería un problema grave porque fundada la Administración que tenemos hacer unos estatutos nuevos sería arriesgado".

Cambio de estatutos

El cambio de estatutos, empero, no es facultativo de los médicos ni de sus actuales o próximos representantes; la nueva y necesaria Ley de Colegios profesionales (LCP) y sus reglamentos de aplicación, tanto como la constitución del colegio profesional no son "un derecho subjetivo de los interesados, sino una facultad del poder público", tal y como se expresaba en el anteproyecto de LCP del anterior Gobierno socialista. Muchos profesionales han cuestionado seriamente la necesidad de los colegios profesionales; en todo caso, y si éstos vienen impuestos por la Constitución, la LCP debe recoger las peculiaridades de la nueva configuración del Estado de las autonomías, adecuarse a las exigencias constitucionales, reconocer la diversidad sociológica de los colegiados -y, por tanto, la total libertad de colegiación-, y asumir las funciones de los profesionales en la sociedad española actual; de lo contrario estaríamos ante una ley anacrónica.

Una nueva ley sólo se justificaría con su capacidad para "asegurar el ejercicio responsable de la función", es decir, por su idoneidad para proteger primariamente a los ciudadanos, sin que ello implique necesariamente incompatibilidad con los legítimos derechos de los profesionales.

Por todo ello parece claro que las elecciones de hoy al CGCM no se compadecen con la actual democracia española ni con su Constitución, defraudan a médicos y ciudadanos, ponen al descubierto la por otro lado evidente capacidad de maniobra y tráfico de influencias de cierta elite médica y son, en definitiva, ¡legítimas.

Las elecciones de hoy, en fin, aparecen impregnadas de las reminiscencias del pasado régimen autárquico; consciente o subconcientemente, los convocantes de hoy parecen haber tenido en cuenta la efemérides del día.

José Toledo González es presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid.

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