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Las elecciones en Chihuahua, sinónimo de fraude

El PAN anuncia impugnaciones y la izquierda convoca un 'juicio popular'

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) de México facilitó en la madrugada de ayer nuevas cifras sobre su victoria en las elecciones para gobernador en Chihuahua. Al mismo tiempo, el candidato del derechista Partido de Acción Nacional (PAN), Francisco Barrio, anticipó su intención de impugnar mañana los comicios del domingo por un fraude que "es una vergüenza y un insulto al pueblo de México". Las cámaras de Industria y Comercio de Chihuahua denunciaron, asimismo, la existencia de irregularidades en las elecciones. Dirigentes de la agrupación de organizaciones de izquierda Movimiento Democrático Electoral anunciaron que celebrarán un juicio popular en la plaza de Armas de Chihuahua, en el que "el pueblo sentenciará y haremos lo que el pueblo quiera para protestar contra este fraude al pueblo".

En el café Iris, propiedad de un conocido comerciante español de Chihuahua, se reunieron el lunes por la noche los representantes del Movimiento Democrático Electoral (MDE) con la prensa para explicar las acciones que emprenderán frente a lo que ellos también consideran fraude electoral. El MDE aglutina a movimientos católicos de base, los comunistas del Partido Socialista Unificado de México (PSUM), y políticos de otros partidos, como el alcalde de Ciudad Cuauhtemoc, que pertenece al Partido Popular Socialista (PPS).A los dirigentes del MDE no parece preocuparles que sus acciones y estrategias coincidan con las de los panistas, que están dispuestos a impugnar las elecciones y comenzar mañana jueves con acciones de protesta. El PRI, después de la aparición triunfalista de su delegado, el diputado federal Manuel Gurría, para anunciar un triunfo arrollador cuando todavía estaba abiertos los colegios electorales, ha adoptado una posición más prudente. Ahora anuncia resultados poco a poco, y las cifras tienen una apariencia más creíble. Las últimas facilitadas aseguran que el PRI ganó al PAN en la capital del Estado en la elección para gobernador por 59.397 votos frente a 47.815 de los panistas, según los resultados de 202 de las 275 mesas electorales.

La misma noche del domingo el candidato del PRI a gobernador, Fernando Baeza, tuvo que dar órdenes a su gente para que se retirara a casa y evitar así una celebración en las calles que podía terminar en enfrentamientos. Dirigentes priistas locales opinan que no ocurrirá nada, "porque, si el fraude hubiese sido tan grande como dice el PAN, la gente se habría levantado el domingo, y sin embargo aquí hubo un orden total".

Cuadros dirigentes y militantes del PRI se niegan a admitir que hubo fraude en las elecciones. En largas e insistentes conversaciones aseguran al enviado de este periódico que, si hubo fraude, "lo hicieron los panistas para luego acusarnos de ello. Llevan más de un año con este cuento de que iba a haber fraude. Ahora perdieron y le echan la culpa al fraude". A la objeción de comprobaciones evidentes y personales replican con argumentos como: "Mira, mano, vosotros los europeos no os dais cuenta de que esto está bien cabrón. Aquí estamos a la puerta del imperio Ya nos quitaron la mitad del territorio, y si gana el PAN sería de nuevo el comienzo de la pérdida de Chihuahua. El PAN es un producto de la estrategia de los gringos contra México".

Un mexicano, hijo de un dirigente socialista asturiano de los históricos de la guerra civil, asegura que el PAN "está unido a los curas y al Opus Dei". En la misa mayor del domingo en la catedral de Chihuahua el sacerdote predicó en términos duros y claros contra el poder. Dijo el celebrante que "donde no se respeta la verdad y se está manipulando la opinión pública para llevar agua a su molino se están pisoteando los derechos humanos y profanando la verdad". A la derecha y a la izquierda de la nave central de la catedral aparecían dos carteles con un texto que decía: "Podemos preguntarnos con todo derecho si la actividad política en México, cuyo ejercicio se ha convertido a los ojos de muchos en sinónimo de corrupción, sería la misma si los laicos católicos que ejercen cargos públicos fueran coherentes con su vocación cristiana". El texto llevaba la firma de los obispos de la zona norte.

Al final de su sermón el sacerdote dio un aviso que aludía a la existencia de volantes falsos que llevaban el nombre del PAN y que se repartían para perjudicar a ese partido. Según el sacerdote, "este volante que tengo en la mano es espurio e indigno de los ciudadanos". El PRI acusa a la Iglesia del norte de México de injerencias en la política, en un país donde los sacerdotes tienen limitaciones legales, desde tiempos de la revolución mexicana, para votar y presentarse en público con sus hábitos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de julio de 1986