Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Profesionales piden en Lisboa el fin del monopolio estatal en television

El fin del monopolio estatal y la necesidad de eliminar los obstáculos legales y administrativos que retrasan la creación de empresas privadas de televisión en España y Portugal han sido los temas dominantes del seminario sobre Medios de comunicación de masas y cultura europea que se realizó en Lisboa con el patrocinio del Instituto Europeo para la Comunicación.Juan Luis Cebrián, director de EL PAÍS, fue muy aplaudido cuando denunció las tentativas de diversos organismos nacionales y supranacionales para atribuir objetivos culturales, económicos o políticos específicos a la industria europea de televisión como una trampa destinada a reintroducir de contrabando una serie de condicionalismos y limitaciones administrativas al ejercicio de los derechos y libertades que, simultáneamente, se reconocen al consumidor, en el preciso momento en que las modernas tecnologías de transmisión por satélite y por cable están acabando con los proteccionismos de los Gobiernos nacionales por la imposición de las leyes del mercado.

Los representantes del Gobierno portugués que asistieron al debate reafirmaron la voluntad política de las autoridades de Lisboa de permitir la creación de televisiones privadas en Portugal, pero invocaron la necesidad de una previa revisión de la Constitución lusa, que será posible en 1987. El ex primer ministro Francisco Pinto Balsemáo, director del semanario Expresso y líder del único grupo portugués privado que formuló su candidatura para la atribución de un canal de televisión, dedicó su intervención a demostrar, con argumentos jurídicos y constitucionales, que no existe ninguna imposibilidad a la inmediata aplicación en Portugal, de la solución adoptada por el Gobierno español.

A Ramón Criado, que representaba a Televisión Española, fue reservada la peor parte en una discusión dominada por la confrontación entre televisiones privadas

públicas. Se le rechazó la tentativa de llamar comerciales a las televisiones privadas con el argumento de que no pueden pretender llamarse públicas las televisiones estatales que se reservan una parte importante de los financiamientos de publicidad. Criado aprovechó su intervención para tranquilizar los temores de algunos sectores portugueses de una colonización del mercado nacional por las televisiones españolas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de julio de 1986