Italia creará una nueva lira, con valor igual a 1.000 de las actuales

El Gobierno pentapartido presidido por el socialista Bettino Craxi, además de su récord histórico de estabilidad al haber superado ya los 1.000 días de presencia en el Palazzo Chigi y de haber llevado la bolsa a las estrellas, se apuntó ayer otro nuevo tanto para la crónica al haber decidido la creación de la nueva lira, que perderá tres ceros. Lo decidió el viernes el Consejo de Ministros, que presentó un proyecto de ley que ahora deberá pasar al Parlamento. Ayer, el Banco de Italia anunció en detalle los planes, qué forzarán a cambiar todos los billetes en circulación en Italia en un plazo máximo, de seis meses.

ENVIADO ESPECIAL

Según dicho proyecto, la nueva lira equivaldrá a las 1.000 liras actuales. Los billetes serán los mismos: cambiará sólo la cifra. En un primer momento se pensó también en cambiar de nombre a la lira, llamándola zequino o escudo. Pero, tras haber consultado a muchos psicólogos, la presidencia del Gobierno ha decidido no cambiar el nombre a la vieja moneda porque se afirma que el italiano, en el fondo, es un "sentimental"' y le gustan las viejas costumbres. Tampoco se llamará, como se había pensado, "lira pesada", porque podría tener un sentido psicológico negativo. Y así se ha decidido por "lira nueva", en la línea prácticada. por otros países europeos (Francia, por ejemplo).La noticia de esta decisión, de la que se llevaba hablando desde hace muchos años, se había filtrado el jueves aquí en Venecia, durante el congreso internacional que está. celebrando la Banca Nazionale del Lavoro sobre los problemas del banco en el año 2000, y parece ser que Craxi ha querido aprovechar este escaparate de Venecia, donde están reunidos más de 500 expertos internacionales del mundo de las finanzas y de la banca, para lanzar la bomba de la lira nueva, que por lo imenos tendrá un gran impacto psicológico en el país.

Y es quizás esto lo que el Gobierno Craxi desea especialmente demostrar con esta iniciativa que Italia está saliendo o ha salido ya del túnel, de la crisis económica de los años pasados. Que se está casi realizando el "nuevo milagro económico", con una inflación que sigue bajando y podría. incluso llegar a cero el aflo próximo.

Por lo demás, la nueva lira ha sido acogida por el mundo económico y político con una cierta indiferencia o perplejidad. Temen algunos que esta decisión pueda empujar, a través del mecanismo de "redondear los precios", a un aumento de la inflación; se temen los efectos prácticos negativos, ya que muchas empresas estarán obligadas a cambiar sus ordenadores, que hoy no prevén una coma para los decimales.

Se recuerdan los efectos psicológicos negativos que podrán causar en algunas categorías de ciudadanos, como, por ejemplo, en los jubilados, y se cita a propósito el dramático episodio de los tiempos de De Gaulle en 1959, cuando una pareja de ancianos jubilados se suicidó creyendo que el dinero se había devaluado 100 veces. Por eso, está prevista una gran campaña publicitaria de información en todo el país.

Reacciones diversas

Por su parte, el presidente de Confindustria, Luigi Lucchini, presente en el congreso de Venecia, ha recordado con cierta ironía que "quitar tres ceros a la lira no significa resolver automáticamente los problemas de la economía italiana", fundamentalmente la inflación y el déficit público.Al contrario, los partidarios de la nueva lira alegan que dicha decisión, que no entrará en vigor antes del año próximo, para que la gente pueda prepararse psicológicamente, va a crear serenidad hacia el futuro al revelar que la economía de este país puede soportar tan importante novedad; que ello servirá también para empujar al ahorro. Precisamente ayer, el catedrático de Economía, Giuseppe de Rita presentó al congreso una relación sobre los problemas del parabancario y la familia, poniendo de relieve que al italiano medio no le gusta tener deudas y que es más bien propenso al ahorro.

Y por fin, los defensores de la lira nueva afirman que de este modo Italia se pondrá por fin a nivel europeo, ya que era hoy el único país de la Comunidad sin una moneda fuerte y que acabarán resolviéndose muchas de las dificultades prácticas y psicológicas creadas hoy por esa inflación de ceros que ha convertido en este país hasta a los más pobres en "falsos millonarios".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 17 de mayo de 1986.

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