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Entrevista:

"No hay victorias morales; hemos perdido"

Rafael Grasa, portavoz de la Coordinadora Pacifista, acepta, los resultados del referéndum, pero no asume que España siga en la OTAN

Barcelona
Rafael Grasa, de 32 años, profesor de filosofía en un instituto de bachillerato de Badalona, es uno de los tres portavoces de la Coordinadora Pacifista en Cataluña. Vinculado al Comité Antinuclear de Cataluña y a la revista En Tiempo de Paz, este ex militante del Partit Socialista Unificat de Catalunya forma parte también del comité de redacción de Mientras Tanto, la publicación de reflexión marxista que agrupa a los discípulos y amigos del desaparecido Manuel Sacristán, lo que supone toda una identidad ideológica y política. Grasa, dentro del Movimiento por la Paz, se identifica con quienes son partidarios de lo que él llama "pacifismo radical", es decir, de la no violencia.

Sus valoraciones sobre el resultado y consecuencias del referéndum son estrictamente personales, ya que la Coordinadora Española de Organizaciones Pacifistas (CEOP) ha aplazado hasta el 19 y 20 de abril su análisis oficial de la votación. En la reunión celebrada cuatro días después del referéndum no se coincidió en los análisis y no había habido tiempo para consultar a los integrantes de los múltiples y heterogéneos comités de base. Derrota o victoria moral. Aceptación del resultado del referéndum. Futuro del movimiento pacifista. En torno a estos tres ejes se mueve la siguiente entrevista.Pregunta. ¿Qué valoración hace de la victoria del sí?

Respuesta. Mi opinión personal, que comparto con los compañeros de Mientras tanto y de Tiempo de paz y con la corriente no violenta, es que, se diga lo que se diga, hemos perdido. Ni victorias morales ni nada. Habíamos creído en la posibilidad de victoria. En todo caso estábamos preparados para perder por cuatro o cinco puntos. No más. Nos sorprendió terriblemente los 13 puntos de ventaja. Es un golpe importante 37 hay que tenerlo presente. Eso no significa subvalorar la importancia del 40% de noes. Al contrario. El Gobierno creyó que lo tenía perdido y que debía jugar fuerte, y lo hizo. El cambio de opinión lo provocó el Gobierno en las últimas semanas, porque creo que las encuestas que daban mayoría al no eran correctas. Pero lo cierto es que no se ha conseguido la indisciplina electoral total, que el voto de partido no funcionara, que es lo que buscábamos.

Hay que aceptar que se ha perdido, aceptar los resultados, pero eso no significa asumirlos. Es como cuando, por ejemplo, un partido va con un programa a unas elecciones y no las gana. El programa no deja de ser válido para ese partido y para sus seguidores, aunque lógicamente acate el resultado de las urnas. El movimiento por la paz debe hacerlo mismo. El referéndum es vinculante, pero esta afirmación no evita que sigamos reclamando la salida de la OTAN. No es antidemocrático. Las razones negativas que expusimos en el contradecálogo seguirán existiendo, y se pondrán en evidencia. Eso implica que, con otros pacifistas europeos, intentaremos romper la dinámica de bloques y, ¿por qué no?, forzar un nuevo referéndum en el futuro.

En contra de lo que él mismo decía, ha hecho del referéndum un plebiscito. Se ha conseguido confundir a la opinión. La manipulación de TVE ha sido brutal. No hay ejemplos de tal manipulación desde el franquismo, desde el referéndum de 1966, cuando Fraga era ministro de Información y Turismo. Esto ha sido lo decisivo para explicar el vuelco brutal de la conciencia, lo que Manuel Sacristán llamaba "violentar las conciencias". Y esto tendrá graves consecuencias para la vida democrática de este país, y demuestra que la OTAN es tan violenta y corrupta cara al exterior como al interior.

P. En cualquier caso, existe la evidencia de que el sí se ha impuesto en las poblaciones obreras.

R. Hay razones estructurales sobre las que ha actuado esa violencia sobre las conciencias: el bajo nivel cultural de este país. El Ministerio de Educación reconoce 15 millones de analfabetos funcionales en España. Sólo así se explica cómo ha sido tan relativamente fácil para TVE cambiar la opinión. Cualquier alternativa política tiene que tener en cuenta esa realidad y llegar a todos los sectores sociales. Un segundo nivel estructural que permite explicar el resultado es la falta de valores culturales de resistencia de izquierda dentro de la clase obrera. Cuando no se tiene conciencia de clase se puede llegar a votar en contra de los propios intereses de clase. Es lo que ha pasado. Es muy duro ver que los cinturones industriales, donde está el proletariado, y en zonas castigadas por la reconversión, se ha votado masivamente el sí. Se han creído el argumento de que seguir en la OTAN significaba reducir el paro, cuando es lo contrario: mas gastos militares y menos gastos sociales. Lo han hecho por la credibilidad de la imagen de Felipe González. Pero antes de la transición esos votantes creían también en otra gente. Éste es el drama que ha supuesto la transición para los partidos comunistas.

El voto obrero

P. ¿Por qué cree usted que el Gobierno ha ganado el referéndum?

R. Sabemos que, por la vía del chantaje y del miedo, la mayoría ha dado el sí. Nosotros no vamos a cambiar nuestras ideas; lo que hemos de cambiar es el. voto de la mayoría social. Hay que tener presente en qué condiciones se ha producido el triunfo del Gobierno.

Para el movimiento por la paz, estas constataciones tienen también sus consecuencias: no hemos llegado a estos sectores sociales. Los sindicatos que han participado activamente en la campaña por el no tampoco han tenido capacidad de conectar con estos sectores de la sociedad.

P. ¿Qué futuro tiene la coordinadora pacifista, después de esa derrota y de que España seguirá en la OTAN?

R. El futuro del movimiento pacifista -que es más que la CEOP, por suerte- creo que es esperanzador, en, la medida que se plantee temas de fondo y se deje de ambigüedades. Deberá discutir en los próximos meses distintos puntos, como un trabajo cultural de fondo, el fomento de la educación por la paz, el tema de la violencia....

P. ¿En el País Vasco?

R. Sí, en el País Vasco, que es un tema que se ha ido trampeando, que creará discusiones y quizá no permita llegar a un acuerdo, pero que fortalecerá la vertiente no violenta del movimiento.

El futuro del movimiento depende de varios factores: de su capacidad para conectar con esos sectores a los que no ha llegado -el movimiento obrero esencialmente-, para fortalecer los vínculos con lo que queda del movimiento ecologista y para hacer más estrechas las relaciones con sectores cristianos y, sobre todo, con la juventud.

Las generaciones de entre 13 y veintipocos años son extraordinariamente sensibles a los valores antibélicos y pacifistas y partidarios de una forma diferente, alternativa, de entender la política, como ejercicio de todo ciudadano y con formas participativas asamblearias. Porque hay que hacer la crítica a la degeneración de la democracia en las sociedades industriales, donde se produce una plebiscitación constante de la política, que se ha convertido, como decía Sacristán, 'en el arte de conducir a los pueblos donde no quieren ir'. Muchos jóvenes que no iban a votar, lo han hecho ahora en este referéndum, y por el no, porque consideraban que se trataba de una alternativa concreta en la que podían decidir, y no de dar carta blanca a un partido.

La CEOP y la vía electoral

P. Los partidos y la opinión pública están pendientes del papel que puede jugar el movimiento pacifista en las próximas elecciones. Ahí están las conversaciones entre el PCE y los demás integrantes de la Plataforma Cívica.

R. La CEOP tiene claro que es un movimiento social y que, como coordinadora, no puede optar por la vía electoral. Pero también está claro que si algún colectivo. en alguna nacionalidad, está en condiciones de presentarse a las elecciones con un proyecto alternativo -no para reconstruir un partido en crisis, que es lo que pretenden algunos-, podrá hacerlo. La alternativa tampoco es que los pacifistas se integren como independientes en candidaturas de partido. La verdadera perspectiva es, en 1990 o cuando sea, romper con el sistema de partidos actual, demasiado estrecho.

P. ¿No son excesivos esos temores a ser instrumentalizados? ¿Acaso no es justo apoyar a un partido que comparte lo sustancial de las posiciones pacifistas?

R. Hay miedos diversos en la CEOP. El primero y fundamental, y legítimo, es el miedo a acabar con un movimiento que si tiene credibilidad y fuerza es porque ha actuado de forma diferente. Si cambia, puede perder credibilidad. Otros miedos: el ser instrumentalizados por un partido que no es que tenga la intención de hacer una política diferente, sino que pretende simplemente utilizar el movimiento pacifista para reconstruirse. Una alternativa de izquierdas, aquí, no puede pasar exclusivamente porque un partido vertebre una plataforma. Los líderes de estos partidos no tienen credíbilidad. El caso más claro es el de Santiago Carrillo.

"EI peligro es ser instrumentalizado"

P. ¿No es exagerado ese miedo a ser utilizados por los partidos?R. Existen suspicacias. Para ellos [los partidos] la campaña contra la OTAN ha sido un tema demasiado coyuntural. Me alegro de que el PCE tenga claro el tema de las bases, pero antes no lo tenía. Ha hecho autocrítica, pero muy tímida.

El peligro para el movimiento por la paz es el de ser, directa o indirectamente, instrumentalizado para rehacer partidos políticos. El movimiento debe mantener su autonomía respecto a los partidos. Decimos sí a que haya militantes de partidos en el movimiento, pero no a que intenten imponer líneas partidarias. Se perdería credibilidad, pluralismo y formas de actuación diferentes, que es lo que ha caracterizado al movimiento.

La gran virtud del movimiento por la paz ha sido conectar con la sensibilidad de mucha gente desengañada de la política. Ha sacado a la calle a muchas personas que hacía años que ya nadie movilizaba. Y ha hecho posible que, por primera vez, trabajen en política sectores de los que se conoce como pasotas.

P. Usted se define como pacifista no violento. ¿Pero puede entenderse un pacifista que defienda la violencia legítima o depende-de-donde-venga?

R. No se puede ir de pacifista por la vida y actuar con violencia. Calculo que mi opción la comparte un porcentaje muy alto de la coordinadora, pero hay que fortalecer una postura pacifista radical, de no violencia. Hemos de conseguir que los elementos de cultura pacifista, más allá de la OTAN y las bases, sean asumidos por todos. Los no violentos, por ejemplo, damos mucha importancia al tema de la desobediencia civil. La gente debe entender que el poder se ejerce, entre otras causas, porque hay consentimiento de los gobernados. La desobediencia al poder es legítima, aunque el poder sea democrático.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de abril de 1986

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