RELIGIÓN

La Iglesia católica admite la posibilidad de reconocer la ordenación de los sacerdotes anglicanos

La Iglesia católica ha dado señales de estar dispuesta a reconocer la validez de la ordenación de los sacerdotes anglicanos, según hicieron público ayer en Londres representantes de ambas iglesias, lo que significaría un paso crucial en el proceso de acercamiento entre Roma y Canterbury, iniciado en los últimos años. A nivel práctico, significaría que católicos y anglicanos podrían participar indistintamente de la eucaristía en cada una de las iglesias.

Representantes de las dos iglesias anunciaron ayer que el cardenal Johannes Willebrands había anunciado la posibilidad de una nueva postura del Vaticano en una carta oficial dirigida a la comisión internacional que trabaja por la unión entre anglicanos y católicos.Willebrands, que es presidente del Secretariado vaticano para la Unión de las Iglesias, admitía en dicha carta que existe la posibilidad de que bajo determinadas condiciones se revoque la bula de 1896, del papa León XIII, en la que se establecía la invalidez de la ordenación de los sacerdotes anglicanos.

El obispo anglicano Mark Santer, que preside la mencionada comisión conjunta por la unidad de ambas iglesias, indicó que Willebrands había puesto el dedo en la llaga si realmente se deseaba llegar a una reconciliación entre la Iglesia católica y los 65 millones de anglicanos.

Entre las condiciones a las que se refiere Willebrand en su carta está la de que la Iglesia anglicana acepte los puntos acordados en una anterior reunión de la comisión conjunta acerca del sacerdocio y la eucaristía, aunque estos puntos se encuentren aún muy lejos de propiciar la unidad entre ambas iglesias. El arzobispo católico Cormac Murphy O'Connor, también presidente de la comisión conjunta, indicó que había señales de que ambas iglesias aceptarían la propuesta.

Santer explicó que el reconocimiento de la ordenación no implicaba el "mucho más complicado" de la autoridad de Roma, que causó la separación de Roma de la Iglesia de Inglaterra a mediados del siglo XVI.

Una nueva cuestión, sin embargo, se interpone entre ambas iglesias: el tema de la ordenación sacerdotal de las mujeres, rechazado por Roma, pero que la Iglesia anglicana está estudiando últimamente. Un sector de la iglesia anglicana, llamada baja iglesia, ya ha advertido que no aceptaría la unión con Roma y amenaza con separarse del anglicanismo oficial.

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