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Los heridos en el atentado contra un bar de Bayona se encuentran fuera de peligro

La niña de tres años Nagore Otegui, hija del refugiado Juan María Otegui Elizegui, Txato, asesinado en agosto último por los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL); su madre, Karmele Martínez, y el ciudadano francés Federick Haramboure, tiroteados la noche del sábado en un bar de Bayona, se encuentran fuera de peligro, según fuentes del hospital de Saint-Leon, de esa misma capital vasco-francesa. Las mismas fuentes informaron ayer tarde que las heridas sufridas en el atentado por el refugiado José Luis Zabaleta, Waldo, y su hija Ainitze, de corta edad, son consecuencia de los cristales rotos en el tiroteo y no revisten gravedad alguna.El atentado, fácilmente atribuible a los GAL, se produjo minutos antes de las 21.30 horas del sábado en el interior del bar Batzoki, un establecimiento céntrico de Bayona que, al igual que el resto de los de la zona, es frecuentado habitualmente por los refugiados. Dos individuos abrieron la puerta del bar y desde el exterior, a cara descubierta, dispararon sus armas indiscriminadarnente contra la decena de personas que se encontraba en el local.

Uno de los proyectiles alcanzó a Federick Haramboure en el rostro, a la altura de la mandíbula; otra bala se incrustó en una pierna de Karmele Martínez y la tercera atravesó limpiamente el muslo de su hija. Los clientes reaccionaron a los primeros disparos arrojándose al suelo y parapetándose tras las mesas del local.

Pocos segundos después, los asesinos -un hombre alto, rubio, de pelo muy corto, y otro moreno, de menor estatura y también de pelo corto- huyeron a pie por la calle de Parmecau, en dirección al puente que cruza el río Nive. Varios testigos de la huida afirman que los presuntos gal entregaron sus cazadoras y sus armas a un tercer individuo, moreno y de baja estatura, que se encontraba al volante de un coche cuyas características no han sido establecidas y que, posteriormente, continuaron la huida a pie por la zona comercial de Bayona.

Los controles policiales instalados no ofrecieron, al parecer, más resultado que la retención momentánea de varios refugiados, algunos de los cuales buscaban la pista del comando. Cerca de medio centenar de personas, refugiados en su mayoría, se concentró ante el bar Batzoki en actitud de protesta.

Un total de seis ciudadanos franceses y 17 refugiados vascoespañoles han muerto hasta ahora a manos de los GAL. Juan María Otegui Elizegui, Txato, de 43 años, natural de Itsasondo (Guipúzcoa), padre de la niña herida, fue tiroteado y muerto el 2 de agosto en San Juan de Luz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de febrero de 1986

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