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Crítica:

La emisión de 'El imperio de los sentidos' provocó numerosas protestas

La emisión en TVE-1 del filme de Nagisa Oshima El imperio de los sentidos provocó una avalancha de llamadas telefónicas de protesta a las centralitas del ente público, una cierta disminución de público en los locales nocturnos y una dura nota de la Asociación de Espectadores de Televisión. Las repercusiones no pueden calificarse de extraordinarias. Las llamadas recibidas en TVE fueron incluso menos numerosas que en anteriores ocasiones, y las salas de fiesta estuvieron completas, como casi todos los viernes.

"La verdad es que esperábamos más llamadas", decía ayer un telefonista de Prado del Rey. "Quizá fueron menos numerosas que las que provocaron otros programas, como el resumen de fin de año de Si te he visto no me acuerdo, pero sí fueron más fuertes". Una telefonista de Torrespaña estaba indignada por los insultos que en la mañana de ayer le había proferido una espectadora. Aseguró que allí no se habían recibido muchas llamadas. "La gente se va acostumbrando", decía. "Es que antes llamaban por cualquier cosa, incluso por poner tenis en televisión".Dos salas de fiesta madrileñas consultadas por este periódico aseguraron que no notaron disminución alguna en la afluencia de público y que, como casi todos los viernes, llenaron la sala. Quizá muchos de esos noctámbulos habían dejado programado su vídeo casero, como confesaron algunos valencianos, informa Juli Esteve, ciudad en la que se notó una ligera disminución de público nocturno.

La emisión de El imperio de los sentidos influyó sensiblemente en el tono de la noche barcelonesa. En el caso de las salas teatrales, alguna de ellas cerrada en vísperas de estreno, hubo una excepción a esta regla general: el teatro Romea, que registró un lleno completo en el estreno de Mel salvaitge. En el Palau de la Música hubo también un lleno casi total.

Sin embargo, en la sala Villarroel, donde se representa Primer amor, se notó un descenso en la venta de entradas que rompió el ritmo de crecimiento de público a lo largo de la semana.

Al filo de la medianoche era un comentario habitual en los locales nocturnos la repercusión que la película de Oshima iba a tener en la recaudación del día. Lugares de copas como Gimlet o Tres Torres, e incluso discotecas como Studio 54 o Up & Dow apreciaron este fenómeno en diferentes grados de intensidad.

También en Sevilla se notó la emisión de la película, cosa de la que se lamentaban muchos taxistas que hacían el turno de madrugada, informa Alfredo Valenzuela. Las bajas temperaturas de estos días, tan poco usuales en la capital andaluza, sirvieron a más de uno como excusa para quedarse en casa frente al televisor.

"Una televisión pública nunca puede ser fomentadora de la inmoralidad o de los bajos instintos humanos", dice la Asociación de Espectadores de Televisión. "Ésta no es su misión...". "El señor Calviño pasará a la historia televisiva, reservándose además el honor de haber iniciado la televisión de peor gusto de Europa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de enero de 1986