Europa y Sánchez Dragó
No todos tenemos que estar de acuerdo con la entrada de España en la CEE. Como con cualquier tipo de decisión, descontentos los habrá siempre. Pero de ahí a calificar el ingreso de iniquidad -como lo ha hecho Sánchez Dragó vía telegrama al ministro de Justicia, solicitándole un "estatuto de apátrida por problemas de conciencia"-, media la distancia entre lo razonable y la típica rabieta del típico escritor que tiene como máxima el estar contra todo. Debe ser una forma rentable de hacerse notar, pues a Sánchez Dragó le va mucho el que se hable de sus originales ocurrencias: así se mantiene en candelero.El hecho es que si yo fuera el ministro de Justicia, le concedería rápidamente el estatuto solicitado. Y se lo enviaría en sobre lacrado y por mensajero, pues un documento de tanta importancia, capaz de mantener sana una tan preciara conciencia de la España eterna (la de Numancia, Prisciliano y Felipe II), no debe perderse por el camino. Le hace muchísima falta a Dragó.-
Barcelona.


























































