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La residencia donde murieron cuatro ancianos carecía de licencia de apertura, según el alcalde de Pozuelo

La residencia para ancianos y convalecientes La Salud, de Pozuelo de Alarcón, en la que murieron el martes cuatro personas a causa de un incendio, al parecer provocado, no tenía licencia municipal de apertura ni había pasado ninguna inspección por parte de los técnicos municipales, a pesar de que llevaba abierta más de un año, según informó el alcalde de la localidad, José Martín Crespo. El alcalde afirmó, asimismo, que en el proyecto de transformación del edificio a su nuevo uso entregado en el Ayuntamiento no se hacía referencia a la segunda planta, en la que murieron tres de los cuatro ancianos.

El Ayuntamiento de Pozuelo recibió el 9 de octubre de 1984 una solicitud de licencia de apertura de una residencia de ancianos que se pretendía abrir en la calle de Manuel Roses, 13, en la colonia de Los Ángeles, donde hasta entonces existió un jardín de infancia. Un mes después, el 8 de enero de 1985, el Ayuntamiento respondía a la solicitud pidiendo los proyectos sobre la situación de las instalaciones de gas, electricidad -que tenía que estar seccionada en dos o más circuitos-, explicación de la maquinaria prevista y otras exigencias tales como la necesidad de instalar unas escaleras bien diseñadas y con pasamanos ante su futuro uso por parte de ancianos.En el escrito municipal se le fijaba a la solicitante, Ana María Baras -actual directora del centro, que ayer estaba ilocalizable- un plazo de 15 días para entregar toda la documentación solicitada, pues, en caso contrario, el expediente sería archivado. La respuesta se produjo, según informó el alcalde, el 28 de febrero, ya rebasado el plazo. El proyecto recibido estaba incompleto, pues el técnico autor del proyecto no recogía, por no haber trabajado en ella, la instalación de gas.

"Desde entonces no hemos tenido ningún contacto con la residencia. Ahora, como consecuencia de la visita ocular realizada, hemos comprobado que el proyecto de transformación del edificio que recibimos no contemplaba la existencia de una segunda planta abuhardillada, que fue, precisamente, en la que murieron asfixiados tres de los cuatro ancianos durante el incendio ocurrido en la planta inferior", manifestó José Martín Crespo, alcalde de Pozuelo.

"La documentación, por tanto, era insatisfactoria al no hablar del altillo", dijo el alcalde. Un redactor de este periódico pudo comprobar que en esta parte de la casa -comunicada con la planta inferior por una estrecha escalera- había seis camas instaladas en dos habitaciones. Los dormitorios tenían sus ventanas protegidas con cerramientos metálicos. Asimismo las ventanas de la habitación que daba a la fachada tenían doble cristal, uno de los cuales, el exterior, fue roto por los bomberos durante los trabajos de rescate.

Sobre la existencia de sistemas de seguridad, Martín Crespo prefirió no manifestarse, aunque advirtió que a su llegada al lugar, nada más ocurrir el incendio; comprobó que había señalización de emergencia de los accesos. "No se hizo antes ninguna inspección del chalé, pues para nosotros su apertura estaba en tramitación. La información que hemos recogido ahora indica que podía llevar abierto un año", afirmó el alcalde.

Sobre el índice de ocupación de la residencia, donde al menos había 31 ancianos de ambos sexos -algunos de ellos enfermos-, Martín Crespo afirmó que no hay una reglamentación específica, por lo que se aplican las de otros sectores análogos. "No tengo los datos necesarios, pero creo, tras recorrer la casa, que no se trata de un caso de hacinamiento", dijo el alcalde.

Julio Cuesta, director del Hogar Don Orione, para deficientes profundos -al que, por su proximidad a la residencia siniestrada, fueron llevados 26 de los ancianos-, explicó que hasta las ocho de la mañana de ayer no se presentó en el centro ningún trabajador de la residencia. A esa hora lo hicieron seis empleadas, tras enterarse de lo ocurrido al llegar a su trabajo.

A lo largo del día se logró avisar desde este hogar a la mayoría de los familiares de los ancianos, que fueron trasladados a casas particulares o a otras residencias privadas. Los últimos seis ancianos que quedaban en el Hogar Don Orione fueron trasladados durante la tarde a residencias propiedad de la Comunidad de Madrid en Navalcarnero y Las Rozas.

Con respecto a Amparo de Miguel y Julia López, las dos ancianas que sufrieron síntomas de intoxicación por humo, se encontraban ayer restablecidas, por lo que la primera ya había sido enviada a la residencia de Villaviciosa, en tanto la segunda seguía en observación en el hospital Provincial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de enero de 1986

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  • La segunda planta no figuraba en el proyecto enviado al Ayuntamiento