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Reportaje:

Fuerteventura quiere el 'relevo' tras convivir 10 años con la Legión

La instalación en la isla de Fuerteventura, en 1975, del tercio de la Legión Don Juan de Austria a raíz de la salida de España del Sáhara occidental en la misma fecha, ha desencadenado desde entonces una situación de cierto malestar en el archipiélago como consecuencia de algunas conductas conflictivas de miembros de dicho cuerpo militar. Aunque el resultado de los 10 años de presencia de la Legión en esta isla canaria suscita discrepancias entre los partidos políticos y las autoridades de la región, todos coinciden al menos en calificar como polémica la existencia de extranjeros en sus filas.

El traslado del Grupo Ligero de Caballería de Puerto del Rosario (Fuerteventura) a Ronda (Málaga), el 15 de noviembre, ha resucitado entre los habitantes de la isla la esperanza de que el ministro de Defensa, Narcís Serra, atienda el deseo del Cabildo y de los tres principales ayuntamientos de prescindir de la Legión en Fuerteventura.La puesta en marcha de un plan de modernización de la Legión, que supondría la reducción del total de sus efectivos de 7.500 a 5.500 hombres, puede interpretarse en parte como una reacción oficial a las constantes denuncias de la Asamblea Majorera (AM), primera fuerza política de la isla, que fue creada por profesionales de diversa ideología como respuesta a la llegada del tercio a Canarias. Varios de sus dirigentes subrayan que los tres últimos Gobiernos se comprometieron a nacionalizar el cuerpo, o sea, a vaciarlo de extranjeros. La separación de foráneos de esta unidad militar y la reforma del credo y del espíritu legionarios ha sido la alternativa posibilista que se ha barajado siempre frente a posturas más críticas que abogan por la disolución de la Legión.

El pacto de progreso que ha posibilitado a los socialistas gobernar las islas con el apoyo, entre otras fuerzas, de AM incluye, según todos los indicios, un acuerdo secreto sobre el progresivo desmantelamiento de la Legión en Fuerteventura. No es una casualidad que la mayor parte de legionarios involucrados en actos delictivos cometidos en la isla sean de nacionalidad extranjera. "Me parece inadmisible que todavía hoy el tercio Don Juan de Austria sea cobijo de delincuentes extranjeros que buscan su redención", declaró Matías González, ex alcalde de Puerto del Rosario con UCD.

Para Felipe Miranda, coordinador insular de AM, "el carácter abierto de la unidad permite que se incorporen a la misma hasta extranjeros con antecedentes terroristas, como son los casos de un egipcio complicado en el asesinato de Anuar el Sadat y de uno de los autores de un atentado sufrido por De Gaule". Jean Pierre Killy, que no oculta que junto a otras dos personas puso en juego la vida del presidente francés, disfruta de nacionalidad española desde hace cuatros años y ostenta, según fuentes políticas, el grado de brigada en el tercio.

El tercio Don Juan de Austria asentó su acuartelamiento en el mismo recinto que había utilizado hasta ese momento el: Regimiento de Infantería número 56, en medio de la población de Puerto del Rosario, capital de la isla de Fuerteventura. Junto al aeropuerto dispone de instalaciones propias, y en el desierto islote de Lobos, un destacamento acostumbra a realizar maniobras a lo largo del año. A pesar de que en Pajara el Ejército expropió 4.700 hectáreas para un campo de tiro (el 2,5% de la superficie de la isla), los habitantes de Fuerteventura se quejan de que todo el territorio se vea afectado frecuentemente como escenario de maniobras militares.

"Es cierto que las maniobras militares producen un impacto psicológico en los habitantes por el volumen dé tropa y armamento que sé desplaza por las carreteras", afirmó el delegado del Gobierno, Manuel Hernández Hierro. Para el alcalde de Puerto del Rosario, Eustaquio Santana Gil, "es habitual que los niños de los colegios de la capital, San José de Calasanz y Millares Carlo, presencien desde sus pupitres entrenamientos de sistemas de guerrillas en terrenos contiguos a los centros escolares".

Sectores moderados de Fuerteventura y medios socialistas opinan que las relaciones de la mayoría de las autoridades de la isla con el tercio han sido, tensas por ambas partes debido a un exceso de radicalismo en los planteamientos.

Eligio Hernández, delegado de la Administración central en el archipiélago, entiende que a la Legión hay que "mostrarle la misma simpatía que a cualquier otro cuerpo del Ejército". Recientemente fue investido caballero legionario de honor por su espíritu de colaboración con el tercio.

Con el trasvase al tercio Alejandro Farnesio, de Ronda (Málaga), del Grupo de Caballería de Fuerteventura "se ha resuelto poco, porque sólo se van 260 soldados y, en cambio, quedan en la isla alrededor de 3.000 legionarios para una población que ronda los 15.000 civiles", afirma Gerardo Mesa, presidente del Cabildo insular, que en los últimos seis años que lleva en el cargo ha sido objeto de reiterados incidentes con mandos del tercio.

Tensión entre las autoridades

En febrero de 1982, el teniente coronel jefe del mismo, Juan Díaz de Figueroa, envió a Gerardo Mesa una carta en la que le pedía que no volviera a "imponerle" su presencia: "su so la visión me causa náuseas y sólo por dignidad profesional y otros principios para usted desconocidos no reacciono como sería mi deseo". Un año después recibió en un acto oficial un manotaío del capitán Juan Milans del Bosch, sobrino del teniente general golpista, por entender aquél que Gerardo Mesa no había saludado respetuosamente a la bandera española. El militar fue sancionado por falta leve.En estos 10 años de difícil convivencia entre los miembros del tercio y la población civil algunos legionarios han contraído matrimonio con mujeres de la isla, pero la integración real no ha sido posible.

En Playa Blanca (Puerto del Rosario) ha crecido una cadena de bares y prostíbulos que es mantenida por una clientela de uniforme. "Es cierto que la marcha de 3.000 hombres puede sacudir parte de la economía insular", dice Mesa, "pero no podemos ignorar los beneficios sociales de tal medida".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de noviembre de 1985

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