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Tribuna:LA BANCA ESPAÑOLA ANTE LA CEE

El tamaño de los bancos

El tamaño de los bancos es uno de los temas de debate antes del ingreso en la CEE. Sí los activos totales de nuestros bancos son menores que los de los bancos de los grandes. países de la Comunidad, también es cierto -dice el autor- que el tamaño de la economía de esos países es mucho mayor que el de España. Mientras la demanda interior de España, al 31 de diciembre de 1984, era equivalente a 13 1.000 millones de dólares, la de la RFA era de 533.000 millones, de 4.35.000 millones en Francia, de 374.000 en el Reino Unido y de 308.000 millones en Italia.

La experiencia nos ilustra hasta la saciedad de que, para ser un buen banco, el objetivo prioritario no debe ser el tamaño, sino la calidad de su activo y su productividad. Muchos de los que buscaron ansiosamente el crecimiento como meta prioritaria, y río estoy pensando en la banca española, tuvieron más de un disgusto. Está aún reciente el episodio del Continental Illinois, al que su entonces presidente, Roger Anderson, quiso colocar entre los seis primeros bancos de Estados Unidos. Obsesionado por el crecimiento, olvidó la regla de oro de la buena técnica bancaria, que es la de un cuidadoso análisis y selección de los riesgos. Sus directores de inversión llegaron a recibir complementos salariales en función del incremento de los créditos concedidos, y me parece obvio que ésa no puede ser una buena receta. Ahí están los resultados. El Comptroller of the Currency, la FDIC y la Fed, esto es, los máximos organismos responsables de las finanzas del más liberal de los. países occidentales, tuvieron que intervenir, aun contrariando sus principios, para defender el buen nombre del país y los intereses de los depositantes delbanco.Se podrían citar otros casos de los resultados a los que lleva la obsesión por el tamaño, que se me ocurre bautizar cómo síndrome del crecimiento.

No, el tamaño no debe ser una meta prioritaria. Tanto en Estados Unidos como en otros países, está claro que los mayores no son los mejores. Lo importante en banca es hacer lo que se sabe hacer y hacerlo bien, lo mejor posible. Quizá haya que especializarse. Sobre todo, hay que cuidar de la calidad de los activos antes que preocuparse con el tamaño; hay que tener. un adecuado.nivel de recursos propios, unas prudentes reservas y provisiones y, sobre todo, hay que ofrecer una, buena rentabilidad al. accionista. Por cierto, en lo que se refiere a la rentabilidad, la media de los ha españoles es superior a la media de los bancos comunitairios.

En síntesis, yo me atrevería a decir que los objetivos prioritarios de un buen bancó deberían ser: la asistencia satisfactoria de sus clientes, la adecuada remuneración de sus accionistas y la satisfacción laboral de sus empleados.

Concentración bancaria

De cara a la entrada en la Comunidad, la banca española se presenta con su peculiar estructura, que ciertamente es mejorable, como ha venido sucediendo en los últimos tiempos, pero no in e parece que su problema esencial sea el de su tamaño. Permítanme hacer algunas reflexiones. Recienteniente se ha recordado que hay 33 bancos en Europa mayores que el primer banco español. Eso es cierto, y ahí está el ranking del prestigioso The Banker de Londres.

Si supusiéramos, y ya es suponer, que llegaran a fusionarse los dos mayores bancos éspañoles, llegaríamos a tener un banco que se colocaría en el lugar 24º entre los bancos de la Comunidad, lo que no me parece represente una posición mucho mejor que el cita do 34º lugar. Delante de nuestro nuevo banco gigante habría nada menos que sietebancos alemanes, cinco del Reino Unido, cinco de Francia, tres de Italia y tres de Holanda, sin contar a otros bancos europeos, que también lo precederían, pero que no tomo en consideración por no pertenecer a la Comunidad.

Pero sigamos con las reflexiones. Si nos atreviéramos a dar un paso a ún mayor y fusionáramos teóricamente a todos los llamados siete grandes, proyecto realmente ambicioso e impensable, nuestro mastodonte se colocaría sólo en séptúnolugar entre los bancos de la Comunidad, de acuerdo con los datos de la mencionada revista.

Sería bueno recordar, además, que el primer banco de la Comunidad tiene una cifra de activos totales que supera el 60% del producto interior bruto total de España. Relacionando el tamaño de los mayores bancos de algunos países de la Comunidad con el PIB de su respectivo país, veremos que el mayor banco español tiene unos activos totales del orden del 12% de PIB de España, porcentaje ése que es igual al que presentan el mayor banco de Alemania y el mayor de Italia con relación a su respectivo PIB. EwFrancia y en el Reino Un¡-

íos mayores bancos presentan un.coeficiente algo mayor, alcaiizando el 19% y 21 % del PIB de sus respectivos países. Parecería, pues, que pudiera existir alguna correlación entre el tamaño de los bancos y el producto de su país, y, si el PIB de España es mucho menor que el PIB de Alemania Occidental, no debería extrañar que su mayor banco. fuele mucho menor que el del mayor banco de aquel Hagamos una última reflexión enfocando el asunto bajo un nuevo ángulo. Hoy día no se puede negar que ya existe una fuerte concentra ción bancaria en España, y la mejor prueba es que los grupos compuestos y gestionados por los siete grandes controlan el 80% de los activos totales bancarios del país. Lo que puede llevarnos a la conclusión de que el total de esos activos no es muy elevado en España, comparado con el de otros países de la Comunidad.

Calidad o crecimiento

Estas reflexiones podrían quizá servir para meditar sobre el discutido asunto del tamaño de los bancos. Lo difícil, para cada uno, será siempre el encontrar su tamaño óptimo, ese tamaño que permite exhibir una buena solidez financiera junto con una satisfactoria rentabilidad.

La calidad del activo de un banco es y seguirá siendo el nudo gordiano de la buena gestión, y alcanzarla sehace cada día más delicado, porque la misma tiende a empeorar, tanto como consecuencia de un grave deterioro de la actitud moral de algunos prestatarios como por la deficiente gestión, o, lo que es peor, la irresponsabilidad de ciertos prestamistas que, a través de la llamada fuga hacia adelante, se plantean su camino para disfrazar otras dificultades.

A mi manera de ver, lo que he llamado el síndrome del crecimiento puede representar la pendiente, por la que los bancos se deslicen hacia el deterioro de la calidad" de. la productividad y de la estabilidad.

Jorge Stecher es consejero ejecutivo del Banco Popular Español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de octubre de 1985