GENTE
Harry Rutstein,
de 55 años, vendedor de computadoras, cree que los sueños pueden convertirse en realidad. Al menos así lo afirmó al llegar a Pekín, después de haber recorrido la ruta que siguió Marco Polo en el siglo XIII. Rutsein inició en 1975 el viaje que termina ahora. Comenzócon el trayecto en barco de Venecia a Haifa (Israel); de allí siguió por tierra a través de Turquía, Irán y Afganistán, pero no consiguió el permiso para cruzar China. El salvoconducto le llegó a principios de este año; inmediatamente regresó a Asia y cruzó el paso de Karamora, desde Páquistán a China. Durante el viaje, de 21.000 kilómetros, utilizó diversas formas de transporte: carros tirados por burros, tractores y dromedarios.


























































