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Un singular centro esotérico y sexual

El Centro Esotérico de Investigaciones (Ceis) fue desarticulado el pasado 20 de junio de 1984 en un operativo que dirigió y planificó la policía autonómica catalana y en el que participaron 12 inspectores de la Jefatura Superior de Policía.La operación se cerró con la detención de 13 responsables de la secta, seis de los cuales se encuentran en libertad provisional bajo fianza y los demás en libertad absoluta, y con una escueta nota de la Generalitat, en la que se aseguraba que el líder de la organización, Vicente Lapiedra Cerdá, y sus seguidores podrían ser responsables de nueve delitos diferentes: intrusismo profesional, negligencia, estafa, fraude, persuasión coercitiva, corrupción de menores, control mental, inducción a la prostitución y consumo de drogas.

La secta Ceis, que actualmente está siendo investigada por el Juzgado de Instrucción número 6 de Barcelona, recluta a sus adeptos entre las personas que participan en sus cursillos de psicología, hipnotismo o cartomancia. La secta está estructurada jerárquicamente y presidida por Vicente Lapiedra, un ex delincuente condenado por un delito de usurpación de funciones y otro de chantaje a un abogado homosexual. Por debajo de él funcionan 16 guías cuya misión es controlar a los adeptos, impartirles terapias psicológicas y cobrar escrupulosamente estos servicios, una parte de cuyos beneficios deberá ser entregada a Vicente Lapiedra.

Los miembros de la secta Ceis viven en diferentes comunidades, bajo el control de los guías. La secta fomenta las relaciones heterosexuales entre sus miembros y la prostitución, según la acusación que se formuló ante el juzgado de guardia, insertando anuncios en la Prensa y convirtiendo la organización en una verdadera agencia de relax.

Un funcionario de la Generalitat cifró en unos 100 millones de pesetas los ingresos obtenidos por los dirigentes de Ceis. La acción policial contra Ceis fue promovida por un grupo de familiares de miembros de esta secta, que venían, desde hacia tiempo denunciando la actuación de Vicente Lapiedra y de sus seguidores. Los familiares han promovido también dos informes psiquiátricos en los que se explicita la peligrosidad de la mencionada secta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de octubre de 1985