Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CANARIAS

Inhabilitado por un año el alcalde de San Sebastián de la Gomera por dictar dos detenciones ilegales

La Sala de lo Penal de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha condenado al alcalde de San Sebastián de la Gomera -5.572 habitantes-, capital de la isla, Casimiro Curbelo, del PSOE, a la inhabilitación en dicho cargo durante un año. La sentencia establece que Curbelo fue autor de dos órdenes de detención ilegal dictadas en febrero y marzo del pasado año contra dos vecinos de la localidad, que se querellaron contra la autoridad municipal por considerarse víctimas de un abuso de poder.Curbelo, un socialista duro que goza de gran prestigio en dicha capital y en las filas de su partido, acata la sentencia aunque manifiesta no compartirla. No piensa dimitir y confía en que el Supremo le absuelva.

Curbelo fue juzgado a mediados del mes en el hospital de San Sebastián de la Gomera, donde se recuperaba de un cólico nefrítico, por el citado tribunal, que decidió constituirse, de manera insólita, en dicho recinto, para evitar el aplazamiento de la vista. "No pienso irme del Ayuntamiento porque eso es lo que desearía el caciquismo, que es el que ha preparado este montaje. Como no me ganaron en las urnas pretenden eliminarme con un chanchullo", opina el alcalde. Curbelo explica que mandó detener a Eugenio Chinea, un conocido transportista de la isla, bajo acusación de coacción, alteración del orden público y desacato a la autoridad. Según el alcalde, el detenido desoyó reiteradamente sus instrucciones, expresadas mediante decreto, para que despejara el acceso al vertedero público de la localidad, camino cuya propiedad ha provocado un litigio entre el vecino y el Ayuntamiento.

Chinea, que permaneció retenido cerca de dos horas en el depósito municipal hasta que fue atendido por el juez de la jurisdicción, Vicente Feltret, continúa sin saber la razón que movió al alcalde a detenerle. "Sabe que metió la pata, porque yo no le desobedecí", dice.

Al segundo denunciante, el constructor alemán Roland Rhutter, afincado en la isla, el alcalde señala que le detuvo, bajo el asesoramiento del secretario del Ayuntamiento, tras comprobar que el alemán hurtaba reiteradamente agua de uso público.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de octubre de 1985