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Fernando Pérez Royo

Catedrático de Derecho y único diputado del PCE por Andalucía, será el nuevo portavoz del Grupo Comunista en el Congreso

Melómano, bético, estudiante de espectacular expediente, catedrático de Derecho Financiero en Jerez, superviviente de la discoteca Alcalá 20 y único diputado en las Cortes que consiguió el PCE en Andalucía, Fernando Pérez Royo es el nuevo portavoz del Grupo Comunista en el Congreso. Confía en la recuperación de su partido: "La dirección ha ganado en prestigio, autoridad e imagen; lo de Carrillo coleará todavía algún tiempo, pero es una cosa a extinguir. El partido está a punto de liberarse de sus peleas internas".

Nació en Alcalá de Guadaira, el pueblo del albero que engalana las mejores plazas de toros del mundo, y se crió en Sevilla, en el barrio de San Lorenzo. Hijo de médico, define la suya como una familia de clase media. Llegó a la universidad de Sevilla formando parte de unas promociones en las que figuraba gente como Felipe González, Manuel Chaves, Rafael Escuredo, Luis Yáñez, Amparo Rubiales o Alejandro Rojas Marcos: "En realidad, entonces no teníamos ninguna conciencia de que el movimiento de Sevilla fuera a dar tanta gente importante en la política de los primeros tiempos de la democracia como ha sido. La verdad es que considerábamos que la voz cantante en aquel movimiento la llevaban Madrid y Barcelona." Hizo una carrera espléndida: nada menos que 20 matrículas y cinco sobresalientes. Nunca conoció el notable. Sin embargo, estuvo a punto de echarlo todo al traste cuando participó en el grupo que reventó una aparición del entonces ministro de Información y Turismo del franquismo, Manuel Fraga: "De aquello salieron dos expedientes, uno para mí y otro para mi hermano. Pero no prosperaron. Yo creo que influyeron mis buenas notas. Parecía muy duro apartarme de la Universidad". Así que terminó su carrera con el brillantísimo expediente citado y con la especialidad de derecho financiero, "que escogí por admiración a un catedrático, García Añoveros".

Luego trabajó en Valencia, volvió a Sevilla y acabó obteniendo plaza de catedrático en Jerez. Y entre tanto fue militarido cada vez más seriamente en el PCE; se casó con una militante activa, Lola Porras; crió dos niñas, María y Carola ("la pequeña, que tiene 13 años, me acompaña al Betis, con la bandera y todo"); se hizo con una colección de 3.000 discos ("sobre todo, música clásica y jazz"), y asistió al brillante avance del PSOE y al paralelo retroceso del PCE. "No, pero nunca me he arrepentido de no enrolarme en el PSOE, a pesar de ser amigo de Felipe aquellos años. Estoy donde quiero estar, estoy en mi sitio".

La política, el Betis, la música, su familia, la cátedra y algunas amistades componen su vida, que corrió serio peligro en la discoteca madrileña Alcalá 20, en la que estuvo el día de la tragedia y de la que salió poco antes de que se declarara el incendio de tan brutales consecuencias. Diputado a Cortes por Sevilla, en las legislativas de 1982 se quedó como único representante andaluz del PCE en el Congreso, pero ahora parece esperar sinceramente la recuperación de su partido: "Hay un millón de personas que votaron al PSOE en 1982 y que ahora no lo votarán, pero tampoco nos votarán a nosotros si seguimos dando esa imagen de desunión. Pero eso está terminando. Ésa es nuestra tarea ahora, trabajar con seriedad en el tiempo que queda".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de abril de 1985