Sensibilidad antiautonómica
Aun cuando menudean las declaraciones de destacados dirigentes socialistas en el sentido de que el Estado de las Autonomías apunta claramente hacia un modelo federal, no deja de inquietarme la escasa o nula sensibilidad de muchos círculos, tanto en el poder como en la oposícíón, hacía la realidad plurínacional y plurílíngüístíca del Estado español. Dos ejemplos recientes, oídos en Televisión Española, lo demuestran. El primero fue en el debate de La Clave sobre pluralismo informativo, donde se recriminó al Gobierno por no haber desarrollado los terceros canales de televisión, que sólo funcionan donde no gobierna el PSOE. A nadie se le ocurrió decir, sin embargo, que Cataluña y Euskadi son las comunidades con mayor conciencia nacional y lingüísica, y que ese factor ha sido determinante para la existencia de TV-3 y de Euskal-Telebista.La segunda la protagonizó el inefable Felipe Mellizo, hombre procedente de Arriba, quien aprovechó su posición privilegiada ante las cámaras para despacharse a gusto y calificar la edición de una revista en catalán como mero "narcisismo local" (sic). El escaso camino que parece haberse andado hacia la consideración del catalán, el euskera o el gallego como lenguas de relación y cultura, así como la pervivencia -en los textos legales y en las mentalidades colectivas- de la consideración del castellano como única lengua del Estado (una amiga se vio sorprendida en Madrid por la pregunta de un colega asombrado: "¿oye, vosotros habláis en catalán todo el día?"), me obligan a pensar que el objetivo de un verdadero Estado federal se halla todavía lejos, demasiado lejos.-


























































