Conflictos en los partidos políticos

El imperio de Demetrio Madrid

Demetrio Madrid, un técnico textil de 48 años de edad, gobierna hoy la región más grande de la Comunidad Económica Europea: abarca el 18% del total de la superficie española, nueve provincias, 2.000. de los 8.000 ayuntamientos existentes en el país, 2.600.000 habitantes, dos capitanías generales, dos audiencias territoriales, 63 medios de comunicación...Y, como gusta de repetir el hoy presidente de la Junta castellanoleonesa, engloba también una docena de obispos y la cuarta parte del total nacional del peso del patrimonio histórico-artístico. Corno recordó en cierta ocasión -coincidiendo, desdichadamente para él, con una visita del Rey a la región, en la que el Monarca vino a pedir que las Comunidades, Autónomas- refrenasen algunos excesos-, es el mayor Estado, cuando menos en extensión, dentro de la nación española.

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Tratando de capear, en lo posible, las dificultades que le crean cuatro diputaciones provinciales regidas por la derecha, Demetrio Madrid gobierna este imperio desde su palacio (en estado de obras) de la Asunción, en la carretera de Valladolid a Rueda. Sabe que no le será fácil conservar su poder, y no solamente a causa de los frecuentes ataques procedentes de su propio partido y renovados ante la inminencia de la celebración del cuarto congreso socialista regional.

Influyentes sectores de Ia Coalición Popular delinean ya un plan de campaña para reconquistar una región que, al menos teóricamente, cuenta con las condiciones ideales para aglutinar un voto rural conservador: tal vez, piensan estos sectores, Rodolfo Martín Villa acepte encabezar la candidatura de la alternativa al socialismo al Gobierno autónomo de la región. Y, en este caso, el tantas veces ex ministro de UCD contaría con el seguro apoyo de su amigo, aliado y paisano leonés Manuel Núñez, recién pasado a las filas del reformismo.

Acaso sea en Pastilla y León, piensan los más optimistas en AP, donde comience a fraguarse la tan soñada mayoría natural, si es que ésta no se consigue antes. Caso de salir adelante este proyecto, piensan en AP, sería más que suficiente para batir en las próximas elecciones autonómicas a un partido socialista no excesivamente armonizado y compuesto por algo más de 8.000 militantes y en el que apenas hay bases: más de la mitad ocupan hoy cargos institucionales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0003, 03 de marzo de 1985.

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