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Desaparecen testigos del juicio por el asesinato de Aquino, líder de la oposición filipina

El proceso por el asesinato del líder opositor filipino Benigno Aquino fue aplazado ayer a petición del fiscal, ya que varios testigos vitales para la acusación desaparecieron de sus domicilios y no fueron localizados.Cuatro guardias de seguridad y un empleado del departamento de equipajes del aeropuerto de Manila, cuyas declaraciones son consideradas cruciales por la acusación, no pudieron ser citados, ya que, según la policía, dejaron sus puestos de trabajo y desaparecieron de sus residencias habituales.

Los testimonios de esas cinco personas ante el comité encargado de investigar el caso contribuyen decisivamente a desmantelar la versión de los militares, según la cual el dirigente de la oposición fue asesinado el 21 de agosto de 1983 por Rolando Galman, el hombre que a su vez fue muerto por los soldados momentos después del ase.sinato de Aquino.

Dada la ausencia de los testigos, el presidente del tribunal especial que juzga el caso, Manuel Parnaran, ordenó un aplazamiento de cinco días y recomendó que se hiciera un nuevo esfuerzo por localizar a los cinco hombres y conseguir que declaren el próximo lunes, cuando se reanuden las sesiones.

La incomparecencia de los cinco testigos probablemente debilite el peso de la acusación en el proceso contra el comandante en jefe de las fuerzas armadas filipinas, general Fabian Ver, los generales Próspero Olivas y Luther Custodio y los otros 23 presuntos implicados en el asesinato de Benigno Aquino.

La víspera, el presidente Ferdinand Marcos declaró en una conferencia de prensa televisada que el general Ver, actualmente en situación de "retiro temporal", reasumirá plenamente sus funciones si es absuelto en el proceso.

Los cinco empleados del aeropuerto internacional de Manila no son los primeros testigos que se resisten a declarar. En anteriores sesiones, los familiares de Rolando Galman, de cuya muerte habrán de responder también los acusados, se negaron a testificar, en señal de protesta -según explicó su abogado- por el trato de privilegio que se dispensa a los presuntos implicados militares.

Los 23 militares que no pudieron o no quisieron acogerse a la libertad bajo fianza, entre ellos el ex jefe de seguridad de las fuerzas aéreas, general Luther Custodio, se encuentran bajo la custodia de dos generales.

Una orden inicial de ingreso en la prisión nacional de Manila fue retirada por el juez bajo fuertes presiones militares.

Informaciones periodísticas habían revelado que los acusados disfrutan de comodidades y libertad de movimiento en la base aérea de Villamor, donde están recluidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de febrero de 1985