Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
COMUNICACIÓN

Reservas de la industria electrónica ante la negativa para construir un satélite español

Sectores representativos de la industria electrónica española relacionados con la tecnología de los satélites de comunicaciones han acogido con reservas las recomendaciones hechas por una comisión de altos cargos de la Administración al Gobierno para que España no construya, al menos a corto plazo, un satélite propio para transmitir imágenes de televisión.

Estos sectores califican de positiva la recomendación de que se legisle en el segmento de los equipos y la recepción de tierra, pero creen que el Gobierno debe ir más lejos y acometer proyectos más ambiciosos, a corto o a medio plazo, que hagan posible un satélite propio o en consorcio con algún otro país.

Fuentes de la Asociación Nacional de Industrias Electrónicas (Aniel) han admitido que la participación española en un proyecto de satélite inmediato estaría muy condicionado a un informe previo de carácter económico y de recursos tecnológicos. No obstante no debería descartarse a medio plazo la participación de la industria autóctona en proyectos de satélites conjuntos. De momento existe una capacidad tecnológica capaz de responder a la demanda en el segmento de tierra.

Medida insuficiente

Pedro Mier Albert, directivo de la empresa Mier Allende, constructora y distribuidora de equipos de recepción de señales de satélite, considera positivo que se regule la recepción de programas pero califica a su vez de insuficiente la medida de prescindir del satélite español. "Creo que el Gobierno debería ser en este aspecto más agresivo porque corremos el peligro de quedarnos atrás en el avance tecnológico", declara.En parecidos términos se ha pronunciado Antonio Fuentes, director de la División Espacial de Construcciones Aeronáuticas SA(CASA): "España tiene capacidad tecnológica propia en buena medida para contribuir a la construcción de un satélite y es una pena que si no se potencia esta industria se pierda la continuidad en la preparación técnica".

Para Antonio Fuentes hay que ser pragmático. Por una parte contamos con escasos recursos económicos pero por otro él alquiler de satélites no beneficia a la industria nacional. "Yo elegiría para España la fórmula de aliarse con otro país y comenzar construyendo la parte del satélite que permitieran nuestras posibilidades, para pasar después a ocuparse de su construcción total".

Álvaro Azcárraga, ingeniero aeronáutico, secretario general de la Asociación Española de Astronaútica y ejecutivo de una empresa privada de ingeniería del sector, no duda en las posibilidades que tiene España de construir un satélite. "Al principio nuestra participación se haría al 40% y posteriormente se conseguiría toda la construcción". "Desde el punto de vista de la ingeniería", añade Azcárraga, "la construcción de un satélite no sería problemático. Otra cosa es la cuestión económica. Pero esto depende de decisiones políticas y económicas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de febrero de 1985