Cabo Verde espera la inminente llegada de ocho 'etarras'

El cupo de ocho etarras que se ha comprometido a acoger durante seis meses en su territorio la República de Cabo Verde, cuya Negada se juzga inminente, estará compuesto, probablemente, por los cuatro militantes de ETA Militar que desde el mes de septiembre se encuentran confinados en Togo más otros cuatro que serán expulsados en breve de Francia. Entre estos últimos, es presumible que se encuentre Isidro María Garalde, Mamarru, dirigente de ETAm y responsable de su aparato de logística, que fue detenido el pasado jueves por la policía francesa.

Ésta es al menos la impresión que se tenía ayer en medios diplomáticos acreditados en Cabo Verde, después de la visita relámpago que realizó a este país el ministro de Negocios Extranjeros de Togo, Atsou Makhe, que el viernes fue recibido en audiencia especial por el presidente de la República de Cabo Verde, Arístides Pereira.Makhe llegó a Praia, capital de Cabo Verde, en la noche del jueves, con un mensaje secreto del presidente de su país, el general Gnacinbe ladema, cuyo contenido no ha sido revelado, dirigido personalmente a Pereira.

En círculos oficiosos de esta República se sigue relacionando este viaje con la inminente llegada a este archipiélago de miembros de ETAm, aunque oficialmente este extremo no ha sido aún confirmado.

La posible llegada de etarras procedentes de Togo a la República de Cabo Verde se ha acordado a última hora, siempre según las fuentes consultadas, especialmente a raíz del procesamiento de alguno de los detenidos de ETA la pasada semana en Francia, que presumiblemente iban a ser enviados a este país africano.

Las gestiones, en opinión de la misma fuente, las ha hecho directamente el Gobierno de Togo con el de Cabo Verde, si bien no se descarta que éstas hayan estado avaladas en todos sus extremos por los Gobiernos de Madrid y París, que son, en definitiva, los que coordinan la política de confinamiento de terroristas vascos a través de sus respectivos ministerios del Interior.

Misión especial española

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El Gobierno español mantiene desde el pasado sábado una misión especial en la República de Cabo Verde, que ha sido la encargada de realizar las gestiones con las autoridades de este país, tanto diplomáticas como policiales, y supervisar el lugar donde van a ser confinados los etarras.

El área de confinamiento, según informaciones de última hora, podría ser otra isla diferente a la de San Vicente, que en un principio, tal como lo confirmó a EL PAIS el primer ministro, Pires, estaba previsto que fuera el destino final de los etarras.

Los medios diplomáticos consultados por este periódico indicaron que las autoridades españolas no se encontraban muy satisfechas con la isla de San Vicente como lugar de confinamiento para los etarras, ya que posee el primer puerto de Cabo Verde, donde atracan y desatracan numerosos buques mercantes y embarcaciones de recreo, lo que podría ser aprovechado para una hipotética fuga por parte de los terroristas.

Los responsables políticos de la República de Cabo Verde desde el primer momento confirmaron que su territorio iba a convertirse en lugar de confinamiento de etarras y siempre manifestaron que los terroristas podrían abandonar este país cuando quisieran, siempre que existiera otro país dispuesto a acogerlos.

Esta disposición forma parte de las condiciones que ha puesto Cabo Verde para recibir a los etarras, lo que hace por "razones humanitarias", en un cupo no superior a ocho y sólo por seis meses.

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