El retraimiento de la izquierda
De un tiempo a esta parte observo la preocupación que manifiesta su periódico -usted mismo, editoriales, noticias- acerca de lo que parece calificar como de retraimiento a lo privado de los intelectuales españoles de izquierda. Opino al respecto, aunque sea con brevedad, que tal juicio encierra una percepción equívoca del problema.La izquierda, y con ella la clase obrera, arrastra en nuestro país un problema secular, caracterizado por una falta profunda de organización política y, sobre todo, intelectual. Una situación esta que, parafraseando la imaginería de Marx, podría conceptuarse como de gran corazón, pero sin cabeza.
El espectáculo actual de la izquierda sumida en esta suerte de contradictoria autodestrucción, por activa y por pasiva, en el poder a la vez que en la oposición, refleja el meollo de este problema como algo más que coyuntural. No como algo sólo de hoy, sino de ayer y anteayer.
De ahí que me resulte equívoca la percepción de este problema como de retraimiento. Y ello por dos razones: porque presupone como inequívoco un proceso de transición política esencialmente equívoco, y especialmente porque da por supuesto algo de existencia tan difusa en nuestra tradición como es una publicistica de izquierda.
Identificar el movimiento de vaivén propio de las firmas de los periódicos o quizá de los escaparates de las librerías con un mecanismo de retraimiento me parece un error de punto de vista.
En un aspecto cuantitativo, básicamente son los mismos los que publican. Pero, y lo que es más significativo, en lo que respecta a criterios publicitarios, de estilística, lexicografía, tópica, etcétera, no se percibe realmente diferencia alguna entre escritor de izquierda y de derecha.
No hay una organización intelectual, metodológica e institucional de izquierda que avale la percepción de un retraimiento como un proceso real. Yo no veo en ello más que un mecanismo de dramatización psicológica como reacción a la ilustrada palidez de nuestra transición política.-
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