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NECROLÓGICAS

José Antonio Giménez-Arnau y Gran, diplomático y escritor

El embajador José Antonio Giménez-Arnau y Gran falleció el pasado domingo en Madrid de un infarto de miocardio. Nacido el 8 de mayo de 1912 en Laredo, Santander, finalizó la carrera de Derecho en la universidad de Zaragoza con premio extraordinario. Se doctoró por la universidad de Bolonia con los premios Vittorio Emmanuele y Albornoz y amplió estudios de Derecho Internacional en Ginebra. Ingresó en el Cuerpo de Técnicos Comerciales del Estado en 1936 y en la Escuela Diplomática en 1942.Fue secretario en las Embajadas en Buenos Aires y Dublín, en 1943 y 1946, respectivamente, y agregado de Economía Exterior a la legación en Montevideo en 1948. Entre los años 1953 y 1955, como paréntesis en su gestión diplomática, preside en España la Dirección General de Cooperación Económica del Ministerio de Comercio, regresando a Montevideo como consejero de Economía Exterior en 1956.

Nombrado ministro plenipotenciario, ocupó el cargo de embajador en Managua y en Guatemala. Posteriormente, acudió a Ginebra como delegado permanente en los organismos internacionales. A partir de 1967, y hasta 1969, encabezó la delegación española en Río de Janeiro y Lisboa. Su último cargo lo ostentó en Italia como embajador en 1972.

Simultaneó sus tareas representativas con las periodísticas cuando a raíz de su relación amistosa con Serrano Suñer fue nombrado jefe del Servicio Nacional de Prensa, puesto desde el que redactó la ley de Prensa de 1938, en vigor hasta la ley Fraga, de 1966. Fue miembro fundador de la agencia Efe y de los diarios Hierro, de Bilbao, y Unidad, de San Sebastián.

Estaba en posesión de numerosas condecoraciones, entre ellas la Orden del Mérito Civil, la Orden Imperial del Yugo y las Flechas, la Real y Muy Distinguida Orden de Carlos III y Aguila de Alemania.

En su carrera literaria recibió los premios Lope de Vega y Nacional de Teatro por Murió hace quince años, y el Miguel de Cervantes de Literatura, en 1952, por De pantalón largo. Otras novelas suyas son: El puente, La colmena, La hija de Jano, Luna llena, y Este-Oeste. Entre sus obras de teatro cabe reseñar: Carta a París, Clase única, El rey ha muerto y Alarma. Publicó una autobiografía, Memorias de memoria, en 1970. Tras 17 años sin estrenar, en 1981 se presentó en el teatro Beatriz con Un hombre y dos retratos. Los restos mortales del embajador se incineraron ayer en el cementerio de la Almudena y posteriormente, según deseo del embajador, sus cenizas serán trasladadas a Zaragoza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de enero de 1985