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El fútbol español tendrá hoy, por primera vez, un presidente por sufragio 'abierto'

José Luis Roca, candidato oficialista, tiene la afición de coleccionar cargos

Un periodista aragonés comparó un día a José Luis Roca con un boticario de pueblo aficionado a la paleontología. Físicamente se parece poco a Pablo Porta, al que pretende suceder, aunque, al igual que aquél, tiene una manera de desenvolverse que no suele pasar inadvertida. "Querido y odiado al mismo tiempo", según personas que le conocen bien, Roca no era un desconocido hasta ahora en Aragón, la tierra donde ha crecido y donde ha gestado su pequeño imperio. Allí ha negado a ser hasta polémico. Ahora puede serio más si consigue su objetivo: ser presidente de la Federación Española de Fútbol, un cargo no remunerado -aunque con una buena dotación para gastos de representación-, pero de tremenda proyección social. "En realidad es lo que pretende, porque sus ansias de poder y notoriedad son ilimitadas", aseguran quienes no comparten su forma de actuar.

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"Soy un hombre trabajador, de talante liberal. Una aragonés que ejerce como tal", gusta de decir Roca. Lo de liberal lo dice, naturalmente, aludiendo a esa familia política que se autodefine como "liberal-conservadora". Y nadie le niega su espíritu laborioso, aunque hay discrepancias respecto a los métodos, aprendidos de su padre, un maestro que llega destinado al pueblo turolense de Alcorisa y que padece la caza de brujas por sus veleidades republicanas. A pesar de las dificultades de los años cuarenta, un modesto negocio de cerámica cambia la vida de los Roca, que saben aprovechar el momento dulce de la construcción. José Luis inicia sus primeros pasos en el mundo empresarial, fiel a su progenitor, hasta el punto de renunciar, previo consejo, a su novia de Alcorisa por una de mejor posición social.La costa mediterránea, y más concretamente Vinaroz (Castellón), es el siguiente centro neurálgico de operaciones de la familia. Allí se constituye, en 1971, la empresa Cerámicas y Construcciones Roca, SL. Comienza la escalada de José Luis, "un hombre que acapara cargos porque tiene la rara habilidad de ofrecerse para ocuparlos", según Alejandro Omedas Lecha, un alcorisano que mantiene con él un litigio sonado.

José Luis Roca necesita después más espacio vital para sus negocios e instala su domicilio en Zaragoza. Sigue ligado a Alcorisa, familiar y empresarialmente -una delegación de su empresa se abre en la localidad-, y es allí donde tiene su primer conflicto serio. La construcción de 24 viviendas tiene la culpa. El Ayuntamiento concede la licencia de obras el 26 de junio de 1980, pero un recurso de un concejal independiente, adscrito al PSOE, el ya citado Alejandro Omedas, paraliza su construcción. Roca se siente herido en su amor propio y amenaza con cerrar su empresa en Alcorisa. La convivencia en la población se deteriora, hasta el punto de que se convierte en un pueblo dividido en dos facciones, según un informe de la Guardia Civil. Ésta no puede evitar pintadas en la casa del concejal, amenazas y coacciones, que culminan, con la interposición de una serie de querellas.

Un buen negociante

La capacidad y habilidad de Roca para saber moverse en el mundo empresarial fascina hasta a sus enemigos. "Sabe escoger, colocar y recompensar a su gente, por lo que no tiene traidores en sus filas". Y los hechos lo demuestran porque un arquitecto, apellidado Zaera, y un abogado, Espallargas, que trabajaron con él, acabaron metiendo la cabeza en la Sociedad Municipal de la Vivienda de Zaragoza. De ahí que José Luis Roca no tenga reparos en afirmar que "me llevo muy bien con un ayuntamiento socialista como el de Zaragoza". Sin embargo, Roca no suele explicar ni su lucha con un concejal comunista, José Luis Martínez, ni el conflicto suscitado en el Ayuntamiento zaragozano por el intento de permuta de unas casas baratas de su propiedad por unos solares municipales.Las virtudes empresariales de Roca le lanzan al estrellato en Alianza Popular, partido en el que milita. En poquísimo tiempo alcanza la presidencia regional y aglutina las esperanzas de reactivar la militancia fraguista en Aragón, que en el pasado mes de mayo solamente contaba con 1.580 afiliados en la provincia de Zaragoza, 885 en Huesca y 1.080 en Teruel. Roca introduce técnicas gerenciales, aunque su mentalidad empresarial provoca una fuerte crisis y es acusado de "tener poca talla política y conceptos simplistas" por algunos de sus propios correligionarios. Su candidatura a la presidencia de la Federación Española de Fútbol es la culminación de la carrera de un hombre que se autocalifica de "independiente", pero que no renuncia a su escaño de diputado en las Cortes de Aragón "por fidelidad a los que me eligieron".

El fútbol como medio

Roca tiene sus primeros contactos con el mundo del fútbol, curiosamente, en un club turolense que goza del patrocinio estatal, el Calvo Sotelo de Andorra (hoy Endesa), donde ejerce como directivo durante cuatro años. Se convierte, después, en el mecenas del club Alcorisa y un campo que lleva el nombre de su padre, José, delata sus deseos de notoriedad. Pero Roca en seguida aspira a más.La presidencia de la Federación Aragonesa de Fútbol es su siguiente meta. El primer paso es pertenecer a su junta de gobierno. Lo consigue, y después se limita a ir subiendo peldaños hasta sustituir en el cargo al veterano Jaime Dolset. A partir de ese momento, la federación aragonesa se convierte "en una auténtica gestoría en la que los clubes no participan en nada", según sus oponentes, que juzgan su gestión como "nefasta".

Su línea de actuación en el ámbito empresarial la reproduce también en el fútbol. Se rodea de adictos con escasa experiencia en el mundo del deporte y estrechamente vinculados a él por los negocios. Así, José Manuel Sauras Laita, antiguo gerente de Inmobiliaria Roca y actual gerente de la Confederación de Empresarios de Zaragoza, llega a ser vicepresidente de la federación. Sauras Laita es, además, cuñado, de José Enrique Rodríguez Furriel, quien es al mismo tiempo asesor de imagen de la Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragán y Rioja y del propio Roca, consejero de la citada entidad bancaria. José Luis Used, ex directivo del Zaragoza y también unido a Roca por su largo cordón umbilical empresarial, logra asimismo un sillón en la federación aragonesa, y otro tanto ocurre con el hijo de Used, que preside el comité infantil.

Todo bajo control

Roca llega a controlar perfectamente la federación aragonesa. En las últimas elecciones a la presidencia de esa regional los clubes no llegan a ejercer su derecho al voto, porque la candidatura opositora es impugnada. Juan Ortí Stock, el otro aspirante a la presidencia, denuncia inútilmente una rocambolesca operación: a uno de sus compañeros de candidatura, que ignoraba la incompatibilidad de presentarse con un cargo de entrenador en activo, le contrata en plena campaña electoral el Calatayud. Le fichan un sábado, cuando el Colegio Regional de Entrenadores está cerrado, pero el presidente se lleva el tampón oficial a su casa para poder dar validez al contrato. Al comprobar la trampa, renuncia como entrenador sin haber llegado a debutar, pero la impugnación -y la descalificación de la candidatura- ya está en marcha.Otro miembro de la candidatura de Ortí, el oscense Ismael Suelves, recibe la sugerencia de retirarse, Roca le da un cargo en su junta, aunque luego, tras la victoria, le sustituye. "Roca es listo, muy listo, aunque tiene menos clase que Porta", asegura ahora Juan Ortí, empeñado en una lucha sorda y casi suicida. "Para que la gente vea cómo ha sido su gestión en la federación aragonesa, basta decir que el presupuesto actual ni siquiera ha sido aprobado. Como lo presentaron con un déficit de cinco millones, la asamblea lo rechazó".

En el actual proceso electoral, Ortí no ha salido elegido como representante del club Oliver para el pleno. Tras denunciar una serie de irregularidades, se han tenido que repetir las elecciones en la circunscripción de Zaragoza: "Por poner un ejemplo, la mayoría de los clubes del bajo Aragón, la zona que controla más estrechamente Roca, llegó a votar antes de plazo. Es más, en Teruel, el presidente de dicho club instaló la mesa electoral en la oficina de la caja de ahorros de la que es director".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de noviembre de 1984