Dos de los jefes mafiosos colombianos detenidos querían 'blanquear' sus ingresos en España, según la policía

Dos de los más importantes traficantes de cocaína del mundo según las autoridades norteamericanas, los colombianos Jorge LuisOchoa Vázquez y Gilberto Rodríguez Orejuela, de 35 y 45 años de edad, respectivamente, vivían desde el pasado mes de junio en España, donde pretendían instalarse definitivamente e invertir en importantes negocios inmobiliarios, informaron ayer Florentino Gómez Mesa y Fernando Cos Gallón, máximos responsables de la policía española en la lucha contra los estupefacientes. Estados Unidos ha solicitado la extradición de Ochoa y Rodríguez Oreiuela. detenido en Madrid el pasado 15de noviembreJorge Luís Ochoa y Gilberto Rodríguez Orejuela desaparecieron (le Colombia a raíz del asesinato, el pasado mes de abril, de Rodrigo Lara Bonilla, ministro de Justicia (le ese país. A Lara Bonilla le ame1 rallaron dos hombres que iban en motocicleta. Uno de los asesinos fue muerto por los escoltas del ministro; el otro, capturado vivo, implicó en el atentado a los llamados narcotraficantes, los mafiosos colombianos que controlan el tráfico (le cocaína hacia Estados Unidos. De los acusados por el detenido, importantes industriales y ganaderos, sólo pudo ser detenido Fablo Ochoa Restrepo, padre de Jorge Luis, pero su caso fue sobreseido temporalmente.

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Dos poderosos hacendados

A comienzos de septiembre, la Policía española recibió a través de Interpol un requerimiento de la DEA, agencia antidroga -norteamericana, para que localizara y detuviera a Ochoa y Rodríguez Orejuela, de los que se sospechaba que residían en España. Días después, inspectores del grupo de estupefacientes de la Brigada Regional de Policía Judicial de Madrid localizaron en un lujoso restaurante de la capital de España a un individuo que parecía ser Ochoa y que estaba acompañado por una mujer.

Los policías averiguaron que aunque el sospechoso se hacía llamar Moisés Moreno Miranda era, en realidad, Ochoa, que había comprado un chalé en Pozuelo de Alarcón, donde vivía con su esposa, María Lia Posada Echeverri, de 28 años. El chalé tiene 800 metros cuadrados de construcción, con piscina, cancha de tenis, discoteca y bodega, y está asentado sobre una parcela de 10.000 metros cuadrados. Ochoa tenía en proyecto adquirir en Andalucía ,una finca de 4.000 hectáreas.

Acusado de homicidio

Un estrecho seguimiento del matrimonio reveló que se reunía en un piso de la calle del General Oraá con otra pareja colombiana, huesped de un lujoso hotel madrileño. Los policías identificaron a estos nuevos sospechosos como Gilberto Rodríguez Orejuela y su esposa Gladys-Miryam Ramírez, de 39 años, aunque el hombre se hacía llamar Gilberto González Linares, de nacionalidad venezolana. El matrimonio Rodríguez Orejuela había comprado en Madrid dos pisos de grandes dimensiones, uno de ellos aún en construcción. Las dos parejas disponían en total de seis automóviles de la marca Mercedes. Todas las propiedades que habían adquirido estaban a nombre de sus mujeres.

A las 21,30 horas del pasado 15 de noviembre fueron detenidos los dos matrimonios cuando salían de una reunión en el piso de la calle del General Oraá. Se les aplicó la legislación antiterrorista y se informó al fiscal especial antidroga, Antonio Jiménez Villarejo, de su detención.

Asimismo fue capturado el también colombiano Ulises Betancourt Rodríguez, de 50 años, que el día anterior había llegado a Madrid. Betancourt, que ha sido puesto en libertad por la autoridad judicial española bajo fianza de 500.000 pesetas, vive en Panamá porque está condenado en segunda audiencia en Colombia a 18 años de cárcel como inductor del asesinato en 1976 de Carlos J. Díaz y su cuñado Jaime Barreto. Las autoridades colombianas no habían solicitado ayer la extradicción de Betancourt.

A los dos matrimonios se les han intervenido cuentas bancarias a nombre de las mujeres donde habían depositados 370.000 dólares (62.530.000 pesetas), y 973.000 pesetas y 90.000 dólares (15.210.000) en metálico. A Gilberto Rodríguez Orejuela se le encontró una especie de libro de contabilidad, que según la interpretación policial, registra ventas durante 1983 de 4.073 kilos de cocaína. Los detenidos están a disposición de la Audiencia Nacional.

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