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Adrian Bird

Un marxista que se siente seguidor de Robin Hood, recorre España, pidiendo solidaridad con los mineros británicos

Adrian Bird, de 29, años, tiene tatuado en su antebrazo izquierdo un escudo que simboliza el bosque de Nottingham. Fue allí donde la leyenda dice que se ocultó Robin Hood para combatir la injusticia, expoliar a los ricos y distribuir la riqueza entre los pobres. Bisnieto, nieto e hijo de mineros del carbón, Adrian Bird, electricista de galería, cuando habla de Nottingham parece sentirse un seguidor contemporáneo de Robin de los Bosques. Militante de base de la izquierda marxista del Partido Laborista británico, recorre España desde hace 24 días para explicar la huelga de los mineros, que resisten desde hace ocho meses el conflicto más largo de la minería europea en los últimos lustros.

La tarea de Bird es dura. Representa a los mineros de Nottingham en el comité de la huelga que en todo el Reino Unido secundan más de 140.000 rilineros desde hace ocho largos y, tensos meses. Pero en las rninas de su tierra, de los 27.000 mineros que allí trabajan, sólo siguen el paro 3.000. Él trabajaba en un pezo donde operan 1.200 hombres. únicamente 22 de ellos están en huelga y sólo 12 actúan en los piquetes. De los 12, seis se han poliLizado completamente gracias a él, y se han hecho miembros del grupo marxista Militant.Quieren irnpedir el despido de decenas de miles de mineros, luchan por la participación democrática en la gestión de la industria carbonera, por la plena intervención en las consulta.s sobre el futuro del carbón y sobre los cierres de pozos. "Nosotros invertimos nuestras vidas en esta industria, mientras que son los financieros que apoyan a Thatcher quienes se enriquecen a costa nuestra".

En la mina desde los 17

Cuando contaba 17 años, Adrian Bird terminó sus estudios en una escuela pública secundaria y bajó por primera vez a trabajar a las minas como electricista de galería. Fue entonces cuando se tatuó los brazos, costimbre muy extendida entrelos jóvenes inconformistas británicos. Un hermano suyo, ahora fuera de la mina, trabajaba all á abajo. Adrian ya poseía entonces una arraigada conciencia política. Hoy se siente marxista hasta los tuétanos y milita en la izquierda del Partido Laborista.

En ocasiones ha encabezado piquetes de hasta 10.000 mineros y aunque ha sido arrastrado varias veces, incluso agredido por perros, nunca ha sido detenido.

Bird define a la primera ministra británica Margaret Thatcher, como "una persona malvada que aplica un estilo de política similar en las formas al de Adolf Hitler. Se han gastado tanto dinero en intentar romper la huelga minera que si esos recursos los hubieran empleado en las minas, las causas del conflicto habrían desaparecido", dice Bird.

La huelga minera resistirá todo el tiempo que sea necesario, porque contamos con la solidaridad activa de los trabajadores, dice ufano. Se muestra muy orgulloso de los ferroviariosy de su sindicato que, con su negativa a transportar el carbón que extraen mineros y camioneros esquiroles, multiplican el alcance de la huelga. "Si el líder libio, coronel Gadafi, les enviara un millón de libras, ¿lo aceptarían?". "No buscamos la ayuda de dictadores, sino de la clase obrera. Sólo nos debemos a ella y de sus colectas recibimos el apoyo financiero. No hay brujas".

De Arthur Scargill, presidente del Sindicato Minero, Bird niega la imagen de extremista peligroso que se ha dado de él. "Es un campeón de la defensa de los mineros y de la clase trabajadora". Para Bird, "el sheriff de Nottingham es Ian Mac Gregor (presidente de la Corporación del Carbón). Scargill, nuestro Arthur Scargill, es Robin Hood".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de octubre de 1984