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Walter Swinburn

El jinete del desaparecido 'Shergar' ganó ayer en la Zarzuela, en Madrid

Mábel Galaz

El jinete británico Walter Swinburn visitó ayer por primera vez el hipódromo de la Zarzuela de Madrid, en donde participó con Higinio en el Premio Memorial Duque de Toledo, la prueba más importante de la temporada de otoño, dotada con tres millones de pesetas. Swinburn, famoso en las carreras de caballos internacionales por sus triunfos en el Derby de Epsom, británico, y en el Arco de Triunfo, francés, y por ser el jinete de Shergar, el caballo desaparecido del agá Jan, llegó, vio y venció a los mejores yoqueis españoles, entre ellos a Carudel, que calificó de extraordinaria su actuación.

Walter Swinburn está delgado, pero es fuerte. Sus anchos hombros no corresponden al resto de su físico, extremadamente delgado, pero ello le da una fuerza inhabitual en los yoqueis que le permite ser sumamente efectivo en las llegadas. Tiene 23 años y monta a 52 kilos, lo que le obliga a llevar un régimen de comidas severo, en el que el pan es un lujo, y a visitar la sauna de cuando en cuando. Sonríe tímidamente cuando el fotógrafo le hace las fotos y cuando firma autógrafos a los aficionados que le reconocen. "No sabía que en España era tan famoso", dice. Swinburn pasó del anonimato a la gloria en tan sólo poco más de dos minutos, los que tardó con Shergar en cubrir el recorrido del Derby de Epsom, la prueba clásica famosa por reunir en la pista a los mejores caballos, y en las tribunas, a las damas más elegantes de la aristocracia británica. Por aquel entonces, Walter Winburn comenzaba, a sus 18 años, su carrera como aprendiz, y de pronto se convirtió en una estrella. "Shergar ha sido el mejor caballo que he montado en mi vida. Fue una pena lo que sucedió con él". Rehuye hablar del secuestro de Shergar, valorado en 3.000 millones de pesetas, y dice que es algo que él no entiende demasiado porque su vida son los caballos.

Shergar fue el caballo que le hizo famoso y, por eso, es al que más ha querido. "Cuando me subí a Higinio y le miré la cara, me recordó a Shergar. Luego, durante la carrera, me di cuenta de que, además, su carácter es muy similar: tranquilo y fácil de dominar". Tras la carrera y las felicitaciones, Swinburn se enteró de que Higinio tiene lazos familiares; con Shergar.

Walter Swinburn cree que su vida, como la de todos los yoqueis famosos, es dura. Su tiempo transcurre en los aviones, y en las pistas de entrenamientos. El sábado, en Londres; el domingo, en Madrid, y hoy, de nuevo, en algún hipódromo de Europa, para viajar el próximo fin de semana a Toronto (Canadá) para participar en la Copa Británica con All Along, la mejor yegua de las carreras de caballos internacionales, ganadora del Arco de Triunfo en el hipódromo de Longchamp cerca de París. Sueña con la llegada del invierno, cuando se tome unos días de vacaciones que empleará en visitar su granja de Newmarket (Reino Unido), en la que cría caballos y otros animales, y en pasar un fin de semana junto a sus amigos en Cambridge (Reino Unido). Swinburn -se dice que cobró medio millón de pesetas por montar en España- es multimillonario pero no por ello ha olvidado su origen humilde.

"Todavía me queda bastante que aprender y muchas carreras por disputar". No sabe en cuántas pruebas ha participado y menos cuántas victorias ha logrado. "Hace mucho tiempo que perdí la cuenta". Su ídolo es el legendario yoquei británico Lester Piggott, con el que se ha medido muchas veces y al que ha ganado en más de una ocasión.

A Swinburn le gustó mucho el hipódromo madrileño de la Zarzuela. "Es pequeño y acogedor. Me gustaría volver" dijo.

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Sobre la firma

Mábel Galaz
Fue la primera mujer en pertenecer a la sección de Deportes de EL PAÍS. Luego hizo información de Madrid y Cultura. Impulsó la creación de las páginas de Gente y Estilo. Ha colaborado con varias cadenas de televisión y con la Cadena Ser. Ahora escribe en El País Semanal.

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