Detenido un hombre que falsificó letras de cambio "para salvar su empresa"
Un empresario madrileño ha sido detenido por inspectores de la comisaría de Buenavista bajo la acusación de estafar cerca de siete millones de pesetas a un banco con objeto de "salvar su empresa", que tenía apuros económicos. Una parte importante del dinero estafado fue destinado, según informó la policía, a pagar a los empleados de la empresa del detenido.La operación policial se inició cuando un representante de la agencia del Banco del Norte ubicada en el número 23 de la calle de O'Donnell denunció en la comisaría de Buenavista una presunta estafa por un valor de 6.793.118 pesetas, en la que había resultado perjudicada dicha entidad bancaria. El denunciante informó que, tiempo atrás, su banco había descontado a un empresario madrileño el importe de seis letras de cambio que iban a nombre de una firma constructora. Sin embargo, al vencimiento de las letras, la empresa constructora no las hizo efectivas porque los efectos habían sido falsificados.
Esta presunta operación fraudulenta fue realizada por el propietario de la empresa inmobiliaria Ciosa, que tras retirar del banco los casi siete millones de pesetas y cubrir con ellos los agujeros de su firma se ausentó de Madrid en compañía de una mujer. Ambos fueron localizados y detenidos en Barcelona. La pareja había alquilado un piso un la capital de Cataluña para eludir la previsible acción legal.
El empresario detenido, cuyo nombre corresponde a las iniciales J. S. C., es propietario de Ciosa, donde trabajaban 22 empleados y que en los últimos meses atravesaba graves problemas económicos. Hace un tiempo recibió una letra de cambio de 79.000 pesetas de una empresa constructora. Con este efecto legal como modelo, falsificó seis letras de cambio en las que imitó la firma, rúbrica y sello de la empresa constructora. Los efectos los compró en un estanco y el sello de caucho para estampillar el anagrama de la empresa constructora fue confeccionado por un profesional ajeno al caso.
Los efectos fraudulentos sumaban 6.793.118 pesetas, que el detenido empleó para adquirir material y pagar las nóminas de los empleados. A causa de estos hechos la firma comercial Ciosa ha dejado de funcionar y sus 22 trabajadores permanecen en situación de paro.
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