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Comienza la convención de San Francisco

Jesse Jackson, el catalizador de la minoría negra

La Convención Nacional Demócrata que se abrió ayer en el Moscone Center de San Francisco elegirá oficialmente mañana por la noche (madrugada en España) al candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos. Tres son los hombres que se hallan en la línea de salida de la carrera para lograr el nombramiento, aunque sólo uno cuenta con posibilidades reales de conseguirlo, Walter Mondale, que siempre contó con el apoyo del partido y hace gala de su experiencia como vicepresidente con Jimmy Carter. Los otros dos aspirantes son Gary Hart, que sorprendiera a todos, y muy particularmente a Mondale, con su fulgurante aparición a primeros de año, arropado por el patrocinio de nuevas ideas para hacer frente a los retos del futuro, y Jesse Jackson, el infatigable luchador por los derechos de la minoría negra norteamericana. Los perfiles de los tres candidatos a la designación demócrata como aspirante a la Casa Blanca han sido elaborados por Ramón Vilaró.

"¿Por qué no escribe la Prensa: el candidato blanco Walter Mondale?", se queja, no sin razón, Jesse Louis Jackson, de 42 años de edad, el hombre que ha logrado movilizar a las minorías étnicas en la campaña electoral estadounidense.Jackson no renuncia, naturalmente, a su entidad de candidato étnico, pero se queja de haber sido encasillado en el papel de líder de la minoría negra, aunque ésa es la principal fuerza de este pastor baptista, convertido en el heredero de Martin Luther King, que apareciera en la portada de la revista Time, todo un símbolo, a los 27 años, gracias al activo papel que desarrollara en los años sesenta en el movimiento de los derechos civiles.

A lo largo de la campaña electoral demócrata, Jackson capitalizó prácticamente la totalidad del voto negro y logró sonadas victorias en Louisiana, Carolina del Sur y Washington D.C., sorprendiendo a sus propios colegas de color, que le concedían escasas posibilidades, aunque se enajenó muy pronto el apoyo de los judíos a quienes descalificó globalmente en una conversación con periodistas.

Con carisma, estilo populista y excelente oratoria, aprendida en los púlpitos de las iglesias, Jackson captó la atención del público norteamericano y saltó a la escena internacional por sus espectaculares misiones de rescate: la de un piloto estadounidense, en Siria, y de 48 prisioneros norteamericanos y cubanos, en La Habana.

Jackson, que pudo haberse convertido en un buen deportista profesional del beisbol, es un hombre de acción. Lo ha demostrado durante la campaña y lo hizo con anterioridad al fundar la operación PUSH (iniciales de Pueblo Unido al Servicio de la Humanidad, y palabra que en inglés significa empujar), que logró boicotear empresas que discriminaban a los negros en su política de empleo.

Jackson, que negociará mejoras sustanciales para la minoría negra en la plataforma del Partido Demócrata, podría seguir la carrera política presentándose como candidato al Senado por el Estado de Carolina del Sur, donde nació en octubre de 1941, en un paupérrimo hogar. Jackson, a quien gusta vestir con exquisitez, pero no duda en colocarse un traje safari para entrevistarse con Fidel Castro, está casado con Jackie y tiene cinco hijos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de julio de 1984