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UGT defiende el pacto social con sacrificios salariales

La solución de los problemas socioeconómicos del país pasa por la concertación entre las fuerzas sociales y el Gobierno, que debe concretarse en un acuerdo para el bienio 1985-1986 con todos los agentes sociales comprometidos, según se puso ayer de manifiesto en la habitual reunión de los martes de la ejecutiva confederal de UGT.La ejecutiva de la central socialista, bajo la presidencia de Nicolás Redondo, secretario general de UGT, señaló que "contempla con preocupación a falta de coordinación" para sacar adelante una política de concertación, y dijo que "cada fuerza social y económica debe asumir la parte de responsabilidad que le toca en la tardanza en concretar los ejes" de la misma.

En este sentido, UGT afirma que sentarse ante una mesa a dialogar sobre bases constructivas y reales "supone por igual renunciar a aferrarse a posturas maximalistas fuera de todo sentido común, que encubren lo que pretenden: no llegar a la concertación, y, del mismo modo, renunciar a la intransigencia, la infexibilidad y el dogmatismo".

Por otra parte, la concertación exige un sacrificio solidario a los trabajadores con empleo, que UGT no rechazaría a condición de que se cumplan tres condiciones. Primero, que dicho esfuerzo sirva realmente de apoyo a la creación de empleo, lo que supondría negociar una política de rentas más amplia que la estrictamente salarial. Segundo, que las medidas de contención salarial sean moderadas, justamente repartidas y con verdaderas compensaciones en otros aspectos del salario social. Y, tercero, que la aportación de los trabajadores en el terreno de los salarios se vea compensada por el avance en otros campos, como una mayor participación en las empresas y presencia institucional.

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