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GENTE

García Marín,

médico del Congreso, ha decidido proseguir con el plan de adecentamiento del estado físico de sus señorías. Tras su famosa iniciativa de construirles un gimnasio, el doctor se ha propuesto que no se le cuele en el hemiciclo -un solo catarro, por lo que ha mandado a los diputados a un profundo reconocimiento médico, al que están acudiendo disciplinadamente. García Marín había advertido, quizá, que los miembros de la Cámara baja padecían síndrome de abstinencia, por no acostumbrarse a tener los pulmones limpios desde que Gregorio Peces-Barba les quitó de fumar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de mayo de 1984